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GÉNESIS CARRASCO: Una “GUARA” en el fútbol femenino uruguayo

Menuda y vivaz, esta chica de 22 años divide su tiempo entre el fútbol campo de River y el sala de Peñarol. “Me gusta pisarla y hacer caños”, dice. (Imagen principal de S. González)

Javier Conde @futbolella / @jconde64

A la gente del estado Lara, en el centro occidente de Venezuela, se le conoce como guaros

Un término de origen remoto que se deriva de un pequeño loro muy locuaz, que ya no existe, o también de una suerte de hilo fuerte con el que se podía dar golpes: un guarazo. Pero la expresión hoy denota sorpresa, afecto y hasta su contrario, rechazo.

Génesis Carrasco es guara y juega al fútbol desde los 10 años. Ignacio Chitnisky se la trajo para Progreso en 2018, equipo que tuvo una campaña inmaculada para subir a la primera femenina. Ahora es de River Plate y, a la vez, de Peñarol, club para el que juega fútbol sala

“Me ha ido muy bien, somos campeonas uruguayas y quedamos cuartas en la Libertadores de Brasil”, cuenta en referencia a ese fútbol de cinco contra cinco, porque el que piensa decantarse.

Jugadora liviana y sutil, Génesis, como su nombre, hace que el fútbol comience cuando recibe la pelota. O, al menos, que una jugada embarullada adquiera otro sentido cuando el balón le cae. “Soy más creadora, si veo una compañera que entra, se la doy; si tengo la oportunidad de pegarle, le pego”, resume.

A las órdenes de Cristian Alvareda, River Plate saca provecho de la marca, la entrega y un juego intenso. Contra el campeón Peñarol mantuvo el empate a cero hasta los minutos finales cuando un penal sentenció la derrota. Génesis recuerda aquel partido. “Se la complicamos”, suelta y se ríe, con esa picardía guara como quien no quiere la cosa.

Quizás ese juego de peloteo incesante no es el más idóneo para su fútbol de pausas y pisaditas. “Me gusta driblar, sacarme la marca de encima, tirar un año”, habla de ella. Y en los juegos de River el balón no descansa, va de un lado al otro, y Génesis Carrasco, para quien la observa, lo resiente.

“El Deportivo Lara (con el que juego la Liga Nacional de Venezuela, la amateur) era de mucho toque, incluso en Progreso”, recuerda.

Pero está contenta, dispuesta seguir en un equipo como River al que llegó en el Clausura del año pasado que es de los pocos del femenino uruguayo que ha ido a una Libertadores de mujeres (2010). “Y seguir en Peñarol”, añade.

El fútbol sala, con su espacio reducido, el balón a ras de piso y su dinamismo, la cautiva. El club aurinegro la apoya con viáticos y vivienda y un trato especial. “Siempre están pendientes de mi, ayudándome, viendo que me falta”.

Estuvo entrenando con el DT de Peñarol Daniel Pérez para el fútbol once pero los horarios de trabajo –en un supermercado de la hora 8 a la 16– le impedían cumplir como deseaba.

“¿Con qué sueño?…con seguir jugando, ir a otros países, conocer”, confía Génesis que este año cumplirá apenas 23 años y quiere seguir rodando. Como un balón.

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