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Peñarol araña la victoria QUÉ DIFÍCIL es ganar en la Libertadores Femenina

El bicampeón uruguayo fue arriba contra Atlético Huila de Colombia y contra Colo Colo de Chile pero sólo cosechó un punto. El campeón venezolano, Estudiantes de Caracas, suma dos derrotas pero no desfallece. (Lourdes Viana muestra su camiseta: carbonera orgullosa)

Javier Conde @futbolella / @jconde64

Daniel Pérez dejó la voz en el campo, Lourdes Viana salió con bronca y el equipo vio en esos minutos finales, ¡tan largos!, de su segundo partido como se le escurría el triunfo. Como agua entre las manos.

Está caro ganar en la Libertadores. Los equipos uruguayos cosechan después de 10 años de participaciones (este es la undécima) seis victorias: tres de Colón, y las otras tres de River, Nacional y Peñarol, el año pasado en su primera copa.

La menuda Viana desniveló el partido con dos tantos en los minutos 65 y 76 frente a un rival de enjundia como lo es Colo Colo, campeón de 2012 y finalista en 2011, 2015 y 2017.

Pero a los 83 vino un penal y el empate y un par de expulsiones en el bando charrúa, de la golera Sofía Olivera  —un baluarte bajo los palos y con mando en la retaguardia- y la fefa, Stefanie Suárez, una jugadora punzante, que desborda por una y otra banda. 

Ambas se extrañarán en el cotejo final contra el paraguayo Cerro Porteño por el pase a la segunda ronda. “A eso vinimos, a clasificar”, dijo Viana

El campeón vigente, Atlético Huila, estará en la ronda de cuartos.

Pérez, que piensa en recuperar a sus jugadoras del tremendo esfuerzo realizado en la altura de Quito, a más de 2800 metros sobre el mar, aún vive la emoción de esos minutos de infarto: Las chicas se olvidaron de la altura, se olvidaron del cansancio, se olvidaron del rival, lo dejaron todo”.

El grupo A en el que está Peñarol es duro. Dos campeones de la Copa, además de Colo Colo, Atlético Huila que se llevó el trofeo en 2018 y que las carboneras enfrentaron en el debut y cayeron 2-1, tras ir arriba; y Cerro Porteño, otro clásico de la Libertadores.

Pero las charrúas están vivas, con bronca, sí; pero emocionadas y orgullosas. “Somos un equipo humilde, amateur, estas chicas van a entrenar porque aman este deporte”, dijo Pérez con un hilillo de voz.


De dificultades también sabe, y mucho, el equipo Estudiantes de Caracas, que este 2019 conquistó su primer título en el femenino venezolano y se plantó en Quito con ilusión y ganas, lo único que le permite afrontar la crítica realidad de su país. Y su fútbol, claro.

Orlando Mejía, su DT, es un hombre comedido, que cuida las palabras y siempre confía en que todo saldrá bien. Su equipo cayó 3-1 ante el local Deportivo Cuenca y 4-1 frente a Ferroviaria. “Estoy satisfecho, tranquilo”, consigna.

Su cálculo era robarle puntos, o la victoria, al Cuenca pero no fue posible. “Tuvimos unas oportunidades en el primer tiempo que no pudimos concretar, y ellas en el segundo tiempo se aprovechan de su localía y de su mejor adaptación a la altura”, dijo Mejía. Con Ferroviaria, uno de los favoritos, sabía que era una cuesta empinada.

Dos clasificados y dos eliminados en el Grupo B

Su equipo, como otros, no pudo hacer una preparación adecuada para la exigencia de jugar en esas condiciones. “Es un gasto que nos supera, la situación económica de nuestro país es atípica y lamentable“, subraya.

Mejía no quiere justificar con esos argumentos las derrotas. “Somas los campeones de Venezuela y en el primer resultado es mentiroso y contra Brasil hicimos un buen primer tiempo ante un rival superior en lo táctico y en lo técnico”.

El DT de Estudiantes esperaba un poco más de su equipo y confía en que en el último juego contra Mundo Futuro de Bolivia, que llega también con dos derrotas, alcanzar la ansiada victoria: tan esquina para unos, tan usual para otros.


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