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¿Qué pasa en el FÚTBOL FEMENINO de Perú?

Jugadoras y equipos reclaman a la federación desde indumentaria a presupuesto, continuidad del torneo y comandos técnicos capacitados para las selecciones, canchas adecuadas y, sobre todo, visibilidad. (Imagen principal de actividad convocada por #QueremosSerVistas)

Javier Conde @futbolella / @jconde64

Manuela Rodríguez es la bujía en JC Sports Girls: un equipo que es una suerte de réplica del Sport Boys profesional y colecciona cuatro títulos nacionales. “Todo cambia de un día para el otro, no sé adonde apuntan”, dice.

Es más que una queja. Hay desazón, un sentimiento de angustia sobre el trabajo de este club, que tiene equipos menores e inculca el valor del estudio y del desarrollo de la personalidad. No todo es ganar, aunque ganan con frecuencia.

Con la inclusión de los equipos profesionales en el fútbol femenino, por decisión de Conmebol a partir de este 2019 en toda Sudamérica, los clubes amateur fueron, de alguna manera relegados en Perú.

JC Sport Girls en una Libertadores. (F)

Aunque la federación mantuvo el formato de la Copa Perú, que es una estructura de eliminaciones distritales, provinciales y departamentales hasta obtener un campeón, organizó un grupo de competición en Lima exclusivo para ocho clubes profesionales.

Una primera consecuencia, apunta Rodríguez, es que las jugadoras migraron hacia los planteles profesionales. “Perdimos 80% de nuestras jugadoras”, señala.

En principio, recuerda, le habían dicho que Sport Girls competiría con los profesionales, como corresponde a un equipo que ha representado a Perú en cuatro Copa Libertadores femenina. “Pero en un momento dejaron de llamar y de darnos información”, consigna.

Es un caso curioso el de Perú. Porque en otros países de Sudamérica participan en el torneo equipos profesionales con otros que solo tienen desarrollo en el femenino, en una suerte de transición previa a la profesionalización del fútbol de mujeres.

Municipalidad de Majes, en Arequipa, campeón actual del femenino peruano. (F)

En Ecuador, Paraguay, Uruguay, entre otros, clubes profesionales y amateurs se han fusionado para facilitar la entrada de los clubes rentados que no tenían fútbol de mujeres, y garantizar la sobrevivencia de clubes específicos del femenino de estrechos recursos.

La Federación peruana dice (en fpf.org.pe) que en “este novedoso torneo” -el de los clubes profesionales- lo que busca es “profesionalizar el fútbol femenino, captar talento para las selecciones, profesionalizar también la gestión y brindar una mayor visibilidad”.

Palabras más, palabras menos lo que justamente le reclama a la dirigencia un movimiento espontáneo de jugadoras cobijado bajo #QueremosSerVistas.

Adriana Dávila, volante de Universidad César Vallejo (UCV), uno de los ocho cuadros profesionales, arquitecta, señala que lo que quieren es “diálogo y cambio” para contar con las “condiciones mínimas” para el crecimiento del fútbol femenino.

Para visibilizar su causa, que es visibilizar la existencia del fútbol femenino, realizaron un “Banderazo por la igualdad” en la explanada sur del Estadio Nacional de Lima, el viernes 13 de septiembre.

Con el rojo Perú en sus camisetas y chaquetas, tambores, pitos y banderas, jugadoras de esos equipos “profesionales” dieron a conocer su pliego de cinco peticiones: infraestructura e indumentaria, visibilidad, dirección y comando técnico de selecciones, continuidad del torneo femenino y sin límite de edades y con incorporación de extranjeras, y, por último, planeación y presupuesto.

El partido está planteado. Hay que esperar que alguien mueva el balón. Y ese alguien, por razones obvias, es la federación peruana. Mientras las chicas juegan y esperan. Las de JC, como cuenta Manuela Rodíguez, avanzan en su clasificación y esperan toparse en fases avanzadas de la Copa Perú con los equipos “profesionales”.

Adriana Dávila habla en el Banderazo por la igualdad. (Cortesía AD)

Y entonces se verá si tiene alguna lógica la separación. “La verdad, para nosotras, no se entiende”, apunta Manuela.

Aunque parezcan solo palabras de lado y lado, los datos no respaldan el trabajo federativo:

  • En 10 copas Libertadores Femenina los equipos peruanos solo tienen 4 victorias en 32 partidos. Es el único país sudamericano que nunca ha avanzado de ronda.
  • En la Copa América Femenina 2018 la selección mayor peruana sacó un empate y sufrió tres derrotas, hizo un gol y recibió una docena.
  • En la reciente Liga Sudamericana Sub 19 (Zona Norte) Perú perdió sus cuatro juegos: 1 gol a favor, 22 en contra.
  • En los Juegos Panamericanos celebrados entre julio y agosto de este año Perú sacó un empate y sumó dos derrotas, con dos goles a favor por siete en contra. La sede fue Lima.

Un recuento histórico más prolongado apunta que no siempre fue así. ¿Qué pasa entonces en el fútbol femenino de Perú?

MÁS. Así quebró MUNICIPALIDAD DE MAJES la hegemonía de Lima.

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