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“Las selecciones de fútbol femenino tienen que COMPETIR PARA GANAR”

Ariel Longo, renovado hasta 2022, fija nuevas aspiraciones para que los combinados celestes Mayor y Sub20 puedan hacer frente al ritmo y físico internacional. “El éxito, afirma en la segunda de parte de su entrevista con fútbolella, va a dar entrada a la esponsorización y va a dar credibilidad” al balompié de mujeres. (Imagen principal: la Selección Sub17 en su último entrenamiento previo al Mundial 2018/ @AUFfemenino)

Javier Conde @futbolella / @jconde64

Es un momento de despegue, expresa con parsimonia Ariel Longo sobre la coyuntura del fútbol femenino uruguayo.

Y él, al frente de las selecciones Mayor y Sub20 –en la que recibe al grupo con el que trabajó para el Mundial Sub17 de fines del año pasado “y con el que estamos esperanzados” – se fija metas ambiciosas.

“Por mucho tiempo, gracias al esfuerzo de los clubes, las dirigentas, las futbolistas, se compitió y se mantuvo vivo el fútbol de mujeres. Hoy creemos que hay que tener otras aspiraciones”, subraya. Y esa aspiración la resume en tres palabras: competir para ganar

No es fácil, advierte. El tema de los estudios, del que no se pretende apartar a las jugadoras, es un freno para entrenar con regularidad y poder competir a nivel internacional.

Cuando las selecciones salen a competencias oficiales, o amistosas, como el careo con Francia (derrota 6-0) previo al Mundial absoluto de este año, Longo aprecia la distancia en el ritmo y el desarrollo físico internacional.

Uruguay frente a Francia, en juego amistoso antes del Mundial femenino absoluto de este año.

“Los principios los tienen, la técnica la tienen…el fútbol de mujeres está adquiriendo el tronco de lo que es una futbolista. Lo mental también lo tienen, y el sentimiento, pero falta el ritmo y la parte física”, apunta.

El ritmo es fundamental y solo se logra entrenando y compitiendo, dice. Si no pueden entrenar con regularidad, el crecimiento se detiene, afirma. Por eso enfatiza en la importancia del anteproyecto que presentará a AUF para que con el concurso del Ministerio de Educación y Cultura se encuentre una vía para que las seleccionadas puedan compaginar estudios con su exigencia deportiva.

Una aspiración más es que ese anteproyecto tenga buena receptividad.

Conducirá el despegue a la profesionalización del fútbol de mujeres, le pregunto; “Va a tardar mucho”, responde. ¿Cinco años, más?, “Solo hay que imaginar las penurias económicas a las que está sometido el fútbol de varones”.

Y continúa. “La exigencia tiene que ser la misma para ambas partes, para ellos y para ellas. La profesionalización tal vez sea al estilo uruguayo, te debo un mes, te debo dos, pero es una buena oportunidad para demostrar que sí hay potencial”.

El foco de Longo está puesto en dar continuidad al proceso iniciado en la categoría Sub17, la que participó en el Mundial de 2018, en el que a pesar de las derrotas ante Ghana (0-6) y Nueva Zelanda (1-2) se obtuvo el primer punto mundialista para una selección femenina frente a Finlandia (1-1). “Fue un despertar muy grande”, enfatiza en relación a la cita internacional del año pasado.

La Sub17, cuyo cuerpo técnico aún está por nombrarse, sufrirá el trasvase de la mayoría de sus jugadoras hacia la Sub20. En ese sentido, Longo aconseja que se forme una Sub15 para evitar que se repita esta situación en la que la categoría menor queda desprotegida.

 “Hay mucho por hacer y más con la pasión que están agarrando las muchachas”, reitera Longo en su despacho de la presidencia de la Asociación Uruguaya de Entrenadores de Fútbol, en otra jornada que comenzó muy temprano y en la que agradece a su cómplice, “mi esposa y amiga Ana Miraballe”, el apoyo para llevar adelante “mis tareas.

“La profesionalización va a tardar mucho”, dice Longo. Imagen de un Nacional-Peñarol en categorías juveniles. (@AUFfemenino)

La palabra clave, para él, es éxito. “Eso es lo que va a dar entrada a la esponsorización y va a dar credibilidad, que es lo que falta. Porque hoy cualquier persona no se imagina que una muchacha la puede parar con el pecho, hacer un caño, tirar una chilena…y lo hacen. La credibilidad va a venir exponiendo al equipo y mostrándolo”.

Longo apuesta, dice, por un fútbol agresivo. Y se extiende en una explicación en la que, admitiendo que el fútbol uruguayo es de contragolpes, se ha jugado “bien a la pelota y siempre hubo fútbol”. Cita, de diversas épocas, a jugadores como (Héctor) Scarone, (Jose Pedro) el vasco Cea, (Juan Alberto) Schiaffino, Julio Pérez, Pedro Virgilio Rocha, Ildo Maneiro. “No eran unos negados, todo lo contrario, eran dotados”, remata.

“Como soy historiador, abunda, le hablo a las muchachas de eso, para que sepan lo que es vestir la camiseta celeste. Y las mujeres tienen que ganar eso en el terreno. Siempre ha sido así: primero ganar y después te apoyo”.

Y para que las jugadoras apelen a la identidad del fútbol uruguayo. “Ante la adversidad siempre hemos luchado mucho. Estamos enclavados entre dos gigantes, como son Brasil con 200 millones de habitantes y Argentina con 60 millones, y cuando nos enfrentamos a ellos hay incertidumbre en el resultado porque ponemos lo que hay que poner”.

De ahí la proverbial garra charrúa, un estilo que para él mezcla técnica, picardía y calle, lo único que Longo no pretende cambiar en sus selecciones. “Podré modificar el sistema, la táctica de acuerdo al rival, pero no tocaré el estilo, entre otras cosas porque los jugadores y las jugadoras no permiten que se cambie. Ese es el sentimiento celeste”.

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