Press "Enter" to skip to content

Fútbol femenino IDANIS MENDOZA, una venezolana en Peñarol

Con experiencia en las selecciones Sub20 y Absoluta Vinotinto y la liga profesional de Colombia, la zaguera de Anzoátegui, en el oriente de Venezuela, mudó de piel: del rojiverde de Colón al aurinegro de las ‘carboneras’. “Estoy muy agradecida con ambos clubes”, dice. (Imagen Principal de Belén Otondo/Peñarol)

Javier Conde @futbolella / @jconde64

Es una jugadora elegante. Esbelta, cabeza levantada, aplicada en las coberturas, le da salida limpia al balón. En la madurez de su carrera deportiva, cumplió 31 años, Idanis Mendoza repasa su trayectoria y recuerda los días juveniles en los que acarició el sueño de llegar a la selección de su país. “Sabía que tenía que buscar una liga organizada para que me vieran”, comenta.

Metas claras y determinación. Eso también se llevó Peñarol en el período de pases entre los torneos Apertura y Clausura al firmar a Mendoza, que en 2017  llegó al tetracampeón Colón, luego de que la contactara Paulo Chaves, el presidente del femenino del equipo rojiverde. “Nunca voy olvidar el trato que me dieron el señor Paulo y el presidente (Héctor) Chaine”, expresa.

Aunque nació en El Tigre, ciudad del sur de Anzoátegui, se crió en El Tigrito, población próxima de nombre oficial San José de Guanipa. Los diminutivos son la sal del habla oriental. Fue ahí, por los alrededores de su casa en el sector Las Malvinas, donde comenzó a patear balones con amigos y a jugar fútbol sala.

El salto al fútbol once ocurrió durante la secundaria cuando se inscribió en la Escuela de Fútbol de San Tomé, mínima ciudad en la que se convirtió un antiguo campamento petrolero propiedad de la Mene Grande Oil Company. Y ahí la vieron. “El profesor Virgilio Gómez, cuenta, me eligió junto con otras compañeras”. Gómez era el responsable de las selecciones femeninas estadales. “Mi profesor de toda la vida, mi mentor”, y se le alegra la voz.

“Terminandito –vuelven los diminutivos- el bachillerato hay la oportunidad de ir a Puerto La Cruz, a jugar en la Liga Nacional”. Puerto La Cruz es la gran ciudad del oriente venezolano, recostada de una orilla del Mar Caribe, a 180 kilómetros al norte de El Tigrito. Tuvo, sin embargo, que convencer a sus padres, Luis Manuel y Luzmeri, de su idea de irse “al Puerto” para jugar y estudiar. “Al principio no querían”, dice.

Los convenció y Mendoza se integró al equipo de la Comunidad Cristiana de Anzoátegui que quedó campeón invicto en segunda división y subió a primera. En paralelo inició estudios de Administración de Empresas en la Universidad de Oriente (UDO), que después seguió en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA).

Por falta de patrocinio de Comunidad Cristiana, disputó una temporada en Mickey (como el ratón) Sport y luego pasó  al Deportivo Anzoátegui (DANZ), cuando los clubes profesionales fueron empujados por la federación local a participar en los campeonatos femeninos.

Y su curriculo se engrosó: Mejor jugadora del año 2006 en Anzoátegui, tercer lugar en el Apertura de la primera división femenina de 2007, ese mismo año más valiosa de los Juegos Nacionales y al siguiente, al fin el sueño, con la Vinotinto Sub20 al Sudamericano de Brasil.

Siguieron los reconocimientos, giras con la selección absoluta, Copa América de 2010 en Ecuador, Medalla de Oro en los Centroamericanos de Mayagüez, Puerto Rico, también en 2010, dos subcampeonatos con el DANZ en 2011 y 2016. Hasta que llegó la opción de salir al exterior, como tantas otras jugadoras venezolanas: Oriana Altuve, Ysaura Viso, Paola Villamizar, Yelitza Toledo, con las que compartió en los combinados Vintotino.

Con el rojiverde Colón. (F)

Paulo Chaves, a través de un contacto, la trajo para reforzar a Colón, siempre receptivo a las venezolanas, en el torneo de 2017. “Ese año fuimos a la Libertadores femenina”, recuerda, que se celebró en Paraguay. La final del campeonato uruguayo de ese año la perdieron contra Peñarol y después Mendoza emigró a Alianza Petrolera, en la segunda temporada de la liga profesional colombiana. “Fue una increíble experiencia, gran atención, excelente cuerpo técnico, todo muy profesional”, comenta.

Se había quedado con una espinita en Uruguay y volvió para el clausura del año pasado. Colón, campeón del Apertura 2018, decidió el título con Peñarol, que se impuso en ese clausura y dominó la tabla anual. Las aurinegras, su actual club, lograron el bicampeonato.

Mendoza con Alianza Petrolera, primera en la izquierda en la fila del frente. (F)

Ironías del destino, que llaman, Mendoza estrenó titularidad en Peñarol hace un par de semanas precisamente contra Colón. Sentimientos encontrados. “Estoy muy agradecida con ambos clubes”, enfatiza. Y destaca que tanto en uno como en otro equipo “las chicas se han portado de maravilla, pendientes de mi”.

Peñarol vuelve a la Libertadores Femenina, prevista para octubre próximo en Ecuador, y espera estar entre las elegidas. “Todas trabajamos con la mira puesta en el objetivo”, remata. O despeja, zaguera al fin.

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: