Press "Enter" to skip to content

Mundial femenino: los apuntes de Vivian Ayres LA INTENSIDAD ENTRA POR LOS OJOS

Lyon es una fiesta. Más de 50 mil personas –alegres, coloridas y, sin embargo, ordenadas– vieron a Estados Unidos derrotar 2-1 a Inglaterra en la primera semifinal del VIII Mundial de Fútbol Femenino. ¿Quién, en su sano juicio, puede decir que el fútbol de mujeres aburre?

Vivian Ayres/ Ex seleccionadora nacional de Perú.

¡Al fin un Mundial! Ya era hora, me digo, después de toda una vida con el balón y metida en canchas, como jugadora y como técnica.

Vamos de París a Lyon para el cierre del campeonato. Aquí en el estadio del Olympique Lyonnais, donde caben, me cuentan, unas 60 mil personas, se van a escenificar las dos semifinales y la final.

Vivian Ayres con el Stade de Lyon a sus espaldas. (Vivyan Ayres)

Lyon es la capital europea del fútbol femenino: el Olympique ha conquistado seis champions femeninas, cuatro consecutivas. La última contra el Barsa y por goleada. La Fifa premia ese recorrido para que esta ciudad moderna y pujante, muy verde, y su gente, y la mucha gente que llegó de afuera, bajen el telón del Mundial.

Me preparo para disfrutar los dos partidos de semis, volver a España –me graduó en la Escuela del Real Madrid en la maestría de Dirección de Fútbol y me dicen que va Florentino Pérez, así que tampoco me quiero perder eso– y vuelvo para la final, en la que ya reservaron cupo “las gringas”.

La fiesta comienza afuera del Estadio. Hay colas enormes para entrar en la tienda donde está el marketing del Mundial; lugares para patear al arco, otros sitios para tomarse fotos como si se estuviera en plena cancha. Largas filas para todo, que la gente hace sin inmutarse. Es verano y se nota en los rostros, en la ropa florida, en el aire liviano en el que flota la gente.

En su casa, por Europa. (Vivian Ayres)

Estados Unidos ganó antes de patear el primer balón. Miles y miles de fans: son locales en Europa, quién iba a creerlo! Hay algunos claros en las gradas, aunque un llenazo de más de 50 mil almas, como comentan por aquí y por allá. Quizás faltaron franceses porque su selección, que debía estar aquí, por el juego que mostró, quedó eliminada.

Pero la que está es Estados Unidos, la todopoderosa campeona vigente, las reinas del fútbol de mujeres. Y desde que suena el primer pitazo las chicas son un vendaval. Cargan todo el ataque por su flanco derecho, una y otra vez: salida por el centro, apertura a la derecha, llegan al fondo y centro atrás o al segundo palo. Inglaterra mira y de tanto mirar, de pronto ya está abajo en el marcador: 0-1

Christen Press a los 10 minutos mete un cabezazo certero y pone arriba a Estados Unidos.  Inglaterra se repone e iguala por medio de Ellen White, y Alex Morgan vuelve a adelantar a las suyas. Primer tiempo trepidante, con una selección gringa mejor que en el duelo con Francia, con otra actitud.

La portera Alyssa Naeher evitó el empate inglés cuando moría el partido. (FIFA)

Se paran en la mitad de la cancha y presionan a las inglesas, que les cuesta salir, se les nota nerviosas, imprecisas, atenazadas. Las centrales, flojitas. Aún así llegan al final con opciones, fallan un penal bien pitado y luego acusan el cansancio y la expulsión de Millie Bright, que aunque ocurre cuando expira el partido, se hace sentir en esos minutos donde hay que jugarse todo.

Estados Unidos se lleva la victoria bien llevada. Fue mejor. Al final, conservadora, prefirió ver pasar el tiempo que matar el partido.

Cuando acaba el juego – mi primero en un Mundial, repito, aunque sea desde una butaca– pienso en esa gente, la mayoría, que sabe menos de tácticas y estrategias, pero sí capta el dinamismo, el ritmo, la entrega. En una palabra, intensidad.

Estados Unidos celebra, las selecciones europeas llaman a la puerta del dominio del fútbol femenino. (FIFA)

Esa gente salió contenta, a pesar de que uno pueda anotar en un cuaderno, físico o imaginario, tal o cual deficiencia técnica, fallos tácticos como esa Inglaterra que dejaba recibir, libres, a las laterales de Estados Unidos, pero la intensidad, me digo, entra por los ojos. Y conquista. Pero aún hay críticos que comparan con el fútbol de hombres y hablan de lentitud, de carencias.

La verdad es que las selecciones europeas pisan fuerte, muy fuerte. Quizás Estados Unidos se lleve el título, pero ya no será igual de aquí en adelante. Esas ligas profesionalizadas europeas van a imponer su mando, como lo hacen en el de hombres. Y yo, lo confieso, para nada me aburrí. Y presumo de saber algo de técnica, de táctica, de ocupar espacios, etc. En la cancha hubo vida y pasión. Alegría y desazón.

Y ahora a esperar unas horas el Suecia-Países Bajos para conocer el otro finalista. Las primeras jugaron la final de 2003, para las holandesas es su primera vez en semis, entre las grandes. La fiesta sigue en las calles de Lyon.

VIVIAN AYRES fue jugadora, y goleadora, en Universitario de Deportes y Sporting Cristal. Dirigió la selección femenina peruana entre abril de 2016 y abril de 2018.

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: