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Clásico Femenino LOURDES VIANA: “Siempre la voy a pelear”

Menuda y escurridiza, la punta de Peñarol puso en jaque a la defensa de Nacional  con su movilidad y descaro en el partido del domingo en Parque Central. “Es mi laburo allá arriba”, dice. (Imagen principal de @femeninoCAP)

Javier Conde @futbolella / @jconde64

Lleva el 10 a la espalda, quizás por su pasado de armadora, pero juega de 9. Va un lado y otro del ataque y tiene la habilidad de recibir con espacio para dominar el balón, levantar la cabeza y decidir “si aguanto y espero compañía o lanzarme a la jugada individual”.

El sábado, en el esperado clásico sin restricción y con 5.000 personas en Parque Central, fue alma sola en las alturas, desequilbrio y vértigo. Antes de salir en la segunda parte, exhausta de tanto ir e ir, el poste derecho de la golera Shana Palacio le impidió celebrar su gol.

“Juego la posición que al equipo le haga mejor”, expresa. Desde el año pasado, se movió unos metros más adelante por necesidad del equipo, que ataca por afuera con sus volantes. “Y si ganamos, como ocurrió, me siento muy bien”, remata.

Lourdes Viana, 29 años cumplidos el 10 de febrero –otra vez el 10–, es tetracampeona uruguaya: Cerro (2012), Colón (2015) y Peñarol (2017,2018), a lo que agregó el Apertura de este año. “Queremos el tri y luego un poquito más”, confía.

Viana celebra un gol y con la camiseta que tanto añoró. (Cortesía LV)

Ese poquito más para ella, hincha desde niñita del cuadro aurinegro, es el quinquenio. “Yo crecí viendo a Peñarol lográndolo”, recuerda. Fue en el período 1993-1997 cuando el carbonero masculino consiguió por segunda vez hilar cinco títulos consecutivos. La gurisa seguía los partidos con su abuelo Pedro Posadas, fallecido él año pasado.

Su padre, Néstor, intentó en vano convertirla en seguidora de Nacional. “Mi abuelo sin presiones me  logró hacer de Peñarol y tanto, que lloraba cuando perdía un clásico”. De padres separados, Viana se crió en casa de los abuelos. “Siempre me acuerdo de él, y más en un clásico”, acota.

Vestir la camiseta de Peñarol se hizo esperar, sin embargo. Viana comenzó a los seis años en un club de babyfútbol donde le impidieron jugar con varones, lo que sí pudo hacer en el 19 de Abril de la Liga Regional del Sur donde jugaría entre los 8 y los 12 años e integraría la selección de la Liga.

Cumplida su etapa de fútbol mixto, pasó a Nacional, que era el que tenía fútbol femenino,  y luego dejó el fútbol por tres años. Regresó con Cerro en 2007, que saldría campeón en 2012 –dirigido por el técnico actual de Peñarol, Daniel Pérez–,  y en 2015 se sumó a Colón, que ese año alzó el segundo de cuatro títulos consecutivos.

Peñarol tardó en aparecer en el panorama del fútbol femenino. Un tímido inicio en 2013, suerte de debut y despedida, para regresar en 2016. Y, al fin, Viana se puso la aurinegra por la que tanto celebró, y lloró.

Otra copa para Peñarol, con sabor especial. (AUFfemenino)

Admiradora de Lionel Messi, de su dribling y técnica, la delantera de Peñarol cuajó el sábado un partido redondo, en un escenario y circunstancias inusuales para el fútbol femenino charrúa. “Lo primero que pensé fue que tenía que estar concentrada, más allá del público y la cancha”.

Al equipo, a la postre ganador, le costó meterse en el partido. Nacional fue en busca del gol y se plantaron en territorio aurinegro. “Fueron cinco o 10 minutos –una vez más el 10– pero luego controlamos e hicimos el gol”, analiza.

Nacional empataría al regresar de camerinos cuando dobló su apuesta de ataque y “tras ese desenfoque, dominamos y fuimos superiores, creo yo”. ¿Confiaban en la victoria?, le pregunto; “la confianza es en el grupo, en que sabíamos que podíamos hacer un buen partido aunque estaba para cualquiera de los dos”.

Ella, en todo caso, no dio un balón por perdido. “Estoy muy atenta, saben que estoy arriba y me buscan. Yo siempre la voy a pelear”. El millar de hinchas de Peñarol, apostados en la Tribuna Héctor Scarone, la premió con un aplauso nutrido cuando salió del campo bien entrada la segunda mitad.

Al rival, lo vio fuerte, manteniendo su estilo de juego a pesar de perder a jugadoras importantes del plantel de 2018 –las hermanas Soravilla y Giovanna Yun, entre otras. La última se incorporó a la disciplina de Peñarol pero no fue de la partida el domingo.

“Ella se tomó un tiempo para pensar si sigue en el equipo o no. Ojalá continué con nosotros porque va a ser fundamental”, explicó Viana. Yun, con frecuencia citada a la selección celeste, debutó con Peñarol este torneo Apertura sin lograr hacerse de un puesto en el once titular.

Delantera de guerra en la cancha, Viana crítica, y con dureza, a quienes el domingo intentaron empañar el clásico femenino con los disturbios provocados al inicio y final del partido. “La gente que es delincuente no es hincha de ningún equipo”, soltó tajante, como un disparo seco a puerta. “Hubo baches de seguridad que no se pensaron pero esto no puede significar un retroceso”.

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