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La historia de Laura Aquino Ex jugadora, AGUATERA, Kinesióloga y PRESIDENTA

En el fútbol femenino del interior de Uruguay todas hacen de todo. Es fútbol contra la adversidad. “Entrenamos en un cuadradito con algo de pasto y piedras y aún así llegamos a la final”, dice Aquino de su equipo Arachanas, el más ganador de la Copa Nacional de la Organización de Fútbol del Inrterior (OFI). (Imagen Principal: Arachanas celebra con Aquino al centro, portando dos balones/ Cortesía LA)

Javier Conde   @futbolella / @jconde64

No pasa desapercibida, por su corpulencia pero aún más por su voz firme, clara, sin rodeos. “El fútbol femenino crece en cantidad pero no en calidad”, es una frase que repite aquí y allá, adentrada como está desde hace 19 años en el balompié de mujeres. “En mis tiempos, recuerda, las niñas no tenían muchas posibilidades para jugar”.

De 50 años, Laura Aquino Domingues –el apellido le viene de un abuelo portugués que trabajó en la construcción del puente Mauá, que une Río Branco, en Uruguay, con Yaguarón en Brasil– empezó a jugar al fútbol “grandecita” y lo dejó con 37 ó 38 años. Siempre en su Arachanas, de Melo, la capital de Cerro Largo.

Arachanas es pasión y sudor y Cerro Largo FC, que milita en la primera masculina de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), un trabajo rentado. En uno es una Presidenta hacelotodo y en el otro enlace entre la directiva, el cuerpo técnico y los jugadores. Y exprime el tiempo para dedicar unas horas a su local de vida saludable. Aquino es también licenciada en Nutrición.

“Mi madre Felicia, que áun vive, era maestra en campaña y mi padre Pedro fue policía. Dos funcionarios que pudieron dar estudios a sus tres hijos”, cuenta. Ella empezó cursando Veterinaria en Montevideo pero lo dejó en cuarto año. “Nunca me encontré en esa facultad”, explica. Luego sacó la licenciatura en Nutrición y se volvió a Melo, que era una idea fija.

Los tiempos de Laura Aquino, segunda a la izquierda en la fila superior/ Cortesía LA).

Y cuando regresó “me encontré con una efervescencia de fútbol femenino”. Algún balón había pateado porque el padre manejaba equipos infantiles de Peñarol en la zona. “El deporte siempre me gustó, en los seis años de liceo practiqué volibol, pero el fútbol estaba latente”, continúa.

Era el año 2000 y Arachanas participaba en competencias locales. OFI estaba creando sus campeonatos de fútbol femenino y de repente ella se vio formando parte de ese cuadro, por invitación de unas “chiquilinas” y, respira, “desde entonces no hemos parado”.

Arachanas es el nombre grande del fútbol femenino en el interior de Uruguay, donde ahora mismo hay 150 equipos de categoría mayor, 34 de los cuales clasificaron para la 17ª Copa Nacional que acaba de comenzar. El club ha disputado ocho de las 16 finales con cuatro títulos. En 2018, cayó ante Centenario de Fray Bentos.

No somos fatalistas cuando perdemos, ni nos creemos las mejores cuando ganamos”, resume Aquino la filosofía íntima del equipo, que tiene como objetivo primero clasificar a la ronda de eliminación directa a la que acceden 16 clubes. “Luego vienen partidos más difíciles, ya veremos hasta dónde llegamos”, apunta.

Una temporada le cuesta a Arachanas –que juega con la licencia del Artigas Sportivo Club – 200.000 pesos (unos 7.000 dólares), que rebuscan por aquí y por allá. “Algo nos da la Intendencia, vendimos 100 números de la rifa que nos da OFI (un auto) que aporta 40 mil pesos, buenos para esta primera fase de grupos, vendemos cosas y así”, explica. El gasto mayor es el desplazamiento. El año pasado para ir a jugar la final en Fray Bentos a más de 500 kilómetros gastaron 35 mil pesos en traslado y alimentación.

La economía, o la carencia de ella, impide a Arachanas mantener divisiones inferiores, aunque tiene planes de sacar una Sub16. Y esa misma razón obligó al club a dejar de participar en los campeonatos de AUF lo que hizo durante dos o tres años. “A los clubes de Montevideo le costaba horrores venir a jugar acá, preferían pagar la multa por la ausencia y eso nos desanimaba”, recuerda.

Aquino, con camiseta negra, en un festejo de su club. Linderman en muletas. (Cortesía LA)

Volvieron a OFI donde Arachanas es animador fundamental. En sus filas, entre otras chicas, destacan Wendy Carballo, que participó hasta último momento en la preselección Sub17 que se alistaba para el Mundial de la categoría, y que es una suerte de enganche que ataca y defiende; y Martha Figueredo, espigada nueve, que se desplaza 80 kilómetros, desde Río Branco, para ir a entrenar. Y van a extrañar a Gabiela Linderman, la goleadora histórica del interior, operada del pie y que requerirá varios meses para recuperarse.

El equipo lo dirige Rolan Arbón y tiene como preparador físico a Mateo Caballero, que lo es a la vez de Cerro Largo FC. Aquino es la kinesióloga. “Hice los cursos y ayudo ahí, hago de todo, aguatera, equipier, Presidenta, así es el fútbol femenino”. Precisa que solventar los apremios económicos es una tarea que involucra a todo el plantel. “Es más que practicar y jugar”, remata.

“Esto está creciendo en todos lados en cantidad pero no tanto en calidad, porque nos faltan muchas cosas”, afirma con una voz sin dudas. “Mucha gente quiere practicarlo pero carecemos de medios, todo es precario”.

El debe es, primero, infraestructura y se queja de que en la disponibilidad de canchas las mujeres van de últimas; el apoyo de empresas; y el tema de la selección, donde asoma cierta desatención. “Necesitamos un proceso como el que dirige el Maestro Tabárez (Óscar Washington) en el masculino”, suelta.

Pero ninguna adversidad detiene a Arachanas. “Vamos paso a paso, sin subestimar a nadie”. En la fecha inaugural de su grupo –los 34 equipos están repartidos en 9 llaves– vencieron 7-0 a Primero de Marzo y en la segunda 6-1 a Sauce, ambos de Melo.


 

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