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Brenda Elsey, historiadora “FALTA TRANSPARENCIA en los fondos PARA EL FÚTBOL FEMENINO”

Profesora de estudios de Latinoamérica y el Caribe en la Universidad de Hofstra, Nueva York, Elsey acaba de publicar en autoría con Joshua Nadel “Futbolera: Una historia de la mujer y el deporte en América Latina”.

Javier Conde @futbolella / @jconde64

La idea de que las mujeres podían ocupar espacios y recursos públicos, que merecían tiempo libre, fue una idea radical. Y sigue siendo radical.

Brenda Elsey habla desde Nueva York, al día siguiente de llegar de Francia, en cuyo contexto del Mundial de Fútbol Femenino 2019 trabajó con Fare Network, una ONG comprometida en hacer frente a la discriminación a través del poder de la inclusión en el fútbol.

Quince años atrás mientras investigaba en Chile para su doctorado la relación entre cultura popular y política surgió su interés por el fútbol como fenómeno social.

Los clubes de fútbol jugaron un papel muy importante en la integración de migrantes urbanos, inmigrantes y ciudadanos de la clase obrera en la política local.

Futbolera espera su versión en castellano para fin de año.

El primer libro de Elsey fue sobre fútbol masculino y como funcionó en la formación de la idea de masculinidad e identidad nacional. Pensó en un incluir un “poquito” sobre mujeres, pero no quedó satisfecha. Y de ahí nació Futbolera.

Hace cinco o seis años comencé a trabajar para este nuevo libro, que contiene un capítulo sobre Argentina y Chile y la educación física, con algo de Los Andes, dos capítulos sobre Brasil y dos sobre Centroamérica.

Su socio editorial, Joshua Nadel, es experto en el área centroamericana y ella en el Cono Sur, de forma que hicieron un estudio comparativo. El texto fue editado por la Universidad de Texas y está siendo traducido al castellano por la Universidad Católica de Chile.

A Elsey le gustaría ampliar su investigación hacia los países andinos –Perú, Colombia, Venezuela, menciona– pero, admite, sería mucha plata y los recursos son escasos. Para Futbolera además de la ayuda académica, ganaron un par de becas.

En la introducción del libro explicamos los problemas que tuvimos para investigar en el área andina, donde se carece de archivos digitales. Pero hay trabajo y gente que lo realiza.

Y menciona a la historiadora colombiana Ingrid Bolívar.

CONTRA LAS BARRERAS

La historia del fútbol femenino es una historia de lucha contra las pohibiciones. Y hay ejemplos, al menos, en Europa y en América Latina.

El doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador del Instituto de Historia Contemporánea de la Universidad Nueva de Lisboa, Juan Cristóbal Marinelllo Bonnefoy, apunta en un texto para el portal Ser Histórico que “A lo largo de los últimos dos siglos, el deporte femenino –y en particular el fútbol– fue sistemáticamente ridiculizado, obstaculizado, censurado, simplificado, reprimido y prohibido”.

El texto de Elsey y Nadel va en la misma dirección.

Hay prohibiciones formales, legales, como en el caso de Brasil, e informales pero todavía muy fuertes en todos los países. En el momento cuando el fútbol estaba más vinculado con la identidad nacional, con la masculinidad, viril, niegan la presencia de las mujeres, en la década de los 40 y 50 del siglo pasado.

Elsey cree que esa es una de las razones por las que las mujeres tienen más éxito en entrar en el mundo del fútbol en Estados Unidos.

No hay esta cultura del fútbol de Estados Unidos, es como el quinto, o menos, deporte popular, entonces las mujeres no encontraron el mismo prejuicio o sentimiento de que estaban invadiendo un espacio que ya los hombres ocupaban.

Pero no fue solo eso. La historiadora resalta otro factor para el desarrollo del fútbol femenino en Estados Unidos: el Título IX de las Enmiendas de Educación de 1972 que establece:

Ninguna persona en los Estados Unidos será excluida de participar, negada de beneficios, ni sometida a discriminación debido al sexo de la persona en ningún programa o actividad que reciba ayuda económica federal.

Iguales recursos para ellos y para ellas. ¿Ocurre lo mismo en el ámbito latinoamericano?

Elsey reconoce que las condiciones del fútbol femenino están mejorando pero “no están poniendo mucho, a pesar de lo que su publicidad dice, yo creo que no”. La publicidad de FIFA, se entiende.

No hay transparencia, FIFA no demandó transparencia de las confederaciones y federaciones. Todos están presionados por mejorar su equipo masculino, entendible o no, pero no hay pruebas de cuánto están gastando en el femenino.

Cita el caso de Macarena Sánchez, la jugadora que introdujo una demanda contra su club, UAI Urquiza, a lo que siguió meses después el anuncio de la profesionalización en Argentina.

Es la gran noticia. Pero ocurrió por una demanda, no por generosidad o iniciativa institucional. Y solo serán 300 dólares al mes por jugadora, con lo que es muy difícil vivir.

Y remata con una pregunta: “¿Dónde está la plata?, que se dijo sería mayor luego del Mundial de 2014”.

Una más: ¿Juega al soccer? ” Sí, pero muy maaal“, y alarga la vocal, como un lamento.

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