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Seminario Internacional de Emprendimiento Deportivo LA SEGUNDA PIEL de Julia Crescini

La marca de indumentaria deportiva Oway es el fruto de la pasión de esta mujer que detectó un nicho de mercado desatendido por las grandes firmas. “Es un segmento bastante grande de más de 500 grupos de corredores que se identifican con sus remeras (camisetas) personalizadas”, dice. (Imagen principal cortesía de Julia Crescini)

Javier Conde @futbolella / @jconde64

Una pregunta basta para que Julia Crescini –47 años, que competía y mucho y bien en atletismo desde los días de la escuela, que se presenta como ama de casa y laboró 18 años para una compañía de seguros– eche el cuento de Oway sin parar, de la A a la Z, como si lo volviera a vivir. Y se siente que cuando dice pasión, es pasión con todas sus letras.

La pregunta fue cómo nació la idea. Y la respuesta corta fue “no tenía ni idea”. Y lo que siguió –ahora en esto que pretende ser una síntesis– es una suerte de entrevista contada en primera persona, con la voz de Crescini, delgada y vivaz, resonando en cada capítulo de esta trayectoria empresarial y vital a la vez.

Ella, junto con Juan Franco de MotiaLab, Danaiel Badanian de Neural Trainer,  Guzmán Carbone de Carpe Diem y José D’Elia de Quiero Jugar, será parte de la Mesa Redonda de casos exitosos de emprendimiento deportivo en el Seminario Internacional que se realizará el 28 de mayo en la sala Ernesto de los Campos del Centro de Conferencias de la Intendencia de Montevideo. (Como editor de fútbolella me corresponderá moderar ese encuentro de creadores) . (Ver Programa)

“Empecé con más pasión que noción, siempre soñé con tener mi propia marca de indumentaria deportiva, amo el deporte. Estaba divorciada, tenía una hija y pensé en cómo generar más ingresos sin dejar mi trabajo donde tenía muchos beneficios. Inicié una búsqueda en otros mercados, porque quería hacer un diferencial en el tema de las telas. Viajé a Argentina y a Brasil y me acerqué, en paralelo, a los corredores”.

Uno de los grupos de corredores con su remera marca Oway. (Cortesía JC)

Gracias, dice, a que participaba en carreras pudo descubrir ese nicho “muy lindo” de corredores que se reconocen en las remeras identificadas de sus grupos, escudos, etc. Encontró cerca de 500 comunidades de running, que se componen de entre 30 y 100 personas, “un mundo maravilloso”.

“Comencé escuchando sus necesidades, acercándome, a ver qué se podía hacer. Hoy, cinco años después, los diseños son en cocreación con el deportista. Genero la reunión con los grupos, por lo general con el entrenador o capitán, charlamos muchísimo de la idea que tienen, de los colores, de las insignias. Captó la idea y luego la plasmamos en una remera, y ese proceso me acercó de nuevo al deporte, a mis raíces.”

Durante dos años, Crescini fue desarrollando la idea que no tenía sin dejar su trabajo. Y luego llegó el momento de tomar la decisión más desafiante.

“Tenía muchas ganas, mucha pasión y sabía que podía; también sabía que había barreras, que no tenía un equipo, que carecía de respaldo económico, pero detecté que si le dedicaba más tiempo, podía llegar a más grupos y expandir mi marca. Y renuncié a mi trabajo”.

Con lo que le pagaron a su salida de la compañía de seguros instaló unas máquinas industriales en su casa, que en verdad alquilaba, y contrató una señora para armar las remeras. Las reuniones con los deportistas también eran en su casa. Junto al diferencial de la cocreación, Oway ofrece otro: la calidad de las telas.

“Las importo de Argentina y Brasil, no hay nada sintético. Son muy técnicas porque implican un proceso de alta calidad en su producción. Los corredores sienten mucho confort, porque son aireadas, se secan más rápido y los componentes de sus fibras las hacen más livianas. Son una segunda piel”.

La segunda piel también de Julia Crescini, que se recicló e inició un camino de aprendizaje, conocimiento y relaciones.

“Al principio lo tomé como un ingreso paralelo, porque nunca imaginé que la marca iba a tener tanta aceptación y tanta difusión por parte de los corredores, lo que me ha abierto muchas puertas y me han llamado de otras disciplinas: remo, hockey, voley, zumba, de gimnasios que quieren hacer alianzas”

A la vez, Oway busca desarrollar un fin social de integración, brindando la indumentaria a los corredores en sillas de ruedas y dando a conocer atletas emergentes, sobre todo del interior del país. Y, además, generando fuentes de trabajo.

Pero no todo es lindo. Crescini hace un alto y habla de las adversidades. De haberse encontrado en momentos de mucha demanda y carecer del capital para importar las telas; del desencuentro con algunos socios; del desconocimiento inicial del trabajo de los estampadores y ver como se arruinaban muchas prendas. “Y yo siempre doy la cara frente a las deportistas, mi cara es el respaldo de todo, y eso ha permitido que se genere un sentido de pertenencia hacia la marca”.

Oway no se llamó Oway desde su bautismo. Era All Sports, pero un periodista se le acercó a Crescini, reconoció su trabajo y la pasión que le ponía y, sin anestesia, le dio una mala noticia: con ese nombre no vas a ninguna parte. Es genérico, le argumentó; alguien puede registrar algo similar y nadie sabe quien está de detrás, insistió. Tiene que ser algo cortito, con fuerza, le aconsejó.

“Me dejo eso y se fue, me dije cómo voy cambiar mi nombre, me sacó la identidad  sentí…luego me puse a pensar con atención y me dije qué observador y me puse a generar un nombre que me resonara a mi, que también tuviera  impacto, que se pudiera retener. Un día en casa busqué  que signficiaban Nike, Adidas  y me planteé cambiar de camino…one way.. me encantó el nombre pero también era compuesto, así que lo acorté:  Oway. Lo probó con conocidos y gustó y se quedó.”

Julia Crescini quiere que se marca llegue a la cima. Consiguió recursos para ir a la feria de Cantón en China, de donde trajo mucho material y muestras y la idea de un proyecto que la pondrá como un competidor mayor. Empretec la postuló para un concurso un concurso internacional y quedó finalista. La Organización de Mujeres Emprendoras Uruguayas, Omeu, la conovocó a un seminario. Se ganó un galardón en Argentina de mujeres de negocio y se le está abriendo una perspectiva en el mercado español.

“No es un camino fácil, es complejo, pero se disfruta más, los corredores vienen en crecimiento, hay muchísimo potencial”. Oway: el camino de Julia Crescini.

Inscríbase en forms.gle/eiVDHd8bQpLK9u…  de forma gratuita para participar en el Primer Seminario Internacional de Innovación, Tecnología y Emprendimiento Deportivo, que junta a Montevideo, Barcelona y Monterrey.

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