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Liga femenina uruguaya JEMINA ROLFO, la “maestra” del medio campo

Educadora de niños de preescolar, la 14 de Peñarol, con sudamericanos y mundiales en sus piernas, quiere jugar en el exterior.  “Es lo que me quedaría”, dice, y anhela.

Javier Conde @futbolella / @jconde64

El domingo pasado Jemina (se pronunica yemina) vivió una experiencia inédita en un campo de fútbol. Además de hacer un gran gol, en un tiro tremendo que culminó una sucesión de pases de sus compañeras, la pegó tres veces de los postes. Ella ríe al recordarlo. “Sí, sí, es la primera vez”, dice al final de la tarde de este lunes 13 de mayo, después de un entrenamiento con la selección uruguaya.

Nacida en Las Piedras,  a un poco más de 30 kilómetros al este de Montevideo, donde vive y donde empezó a jugar “muy chiquita, le rompía las plantas a mi abuela”, Rolfo, de 24 años, ha pasado por una seguidilla de equipos.

San Francisco, el cuadro donde comenzó, luego River “dos o tres años”, un año y medio en Wanderers, dos más en Colón y desde 2017 en Peñarol, campeón en las últimas temporadas.

Rolfo, con clase, distribuyendo en el medio de Peñarol. (Cortesía Jemina Rolfo)

Fue del grupo de jugadoras que representó a Uruguay en el Mundial Sub17 de Azerbaiyan, en 2012, y ha disputado tres copas Libertadores femeninas. En la de 2016, cuando Colón llegó a semifinales –el único equipo uruguayo que ha llegado a esa instancia– ella se lesionó. “A los 20 minutos del primer partido y no pude jugar más”, recuerda.

Rolfo lleva el 14 a la espalda –¿sabrá que se número lo puso de moda en el fútbol Johan Cruyff, el holandés díscolo y volador, hace 40 años? – destaca por envergadura y despliegue. “Empecé de punta y cuando llegué a Colón me pusieron en el medio y ahí me quedé”, cuenta

Cuando era una atacante sentía que a las del medio se les exigía mucho pero con el tiempo aprendió que se trataba de distribuir y no tanto correr. “Comencé a sentirme cómoda y si hoy me sacan de ahí, me siento perdida”, suelta.

Contra Progreso, victoria 5-2 de Peñarol, fue incisiva desde el primer minuto cuando soltó un trallazo de unos 30 metros que pegó en el horizontal. Las carboneras chutaron mucho en los 45 iniciales. “15 tiros a puerta”, precisó el DT Daniel Pérez. La mitad de ellos debieron de ser de Rolfo.

Al terminar sus estudios de secundaria, Rolfo hizo un curso de un año en el Cepei de Las Piedras, un centro para la formación en educación inicial, y ese es su trabajo, que este año realiza en doble turno de mañana y tarde en un colegio privado. Al concluir va a casa, merienda y sale para las prácticas de su equipo. “Mi papá (Luis Rolfo) me presta el auto”, dice.

Como la mayoría de las jugadoras del femenino uruguayo, esencialmente amateur, Rolfo trabaja y juega al fútbol. Otras incluso, estudian, trabajan y juegan. Vivir de la pelota es una quimera, pero una diversión infinita. “Mi familia siempre me apoyó, mi papá me consiguió el primer club”, rememora.

Rolfo es una agradecida del fútbol, que le ha permitido viajar y “conocer un  montón de sitios”, en particular con la selección “que es como el tope, o casi, que desea cualquier jugadora”. Ahora mismo se prepara para un careo amistoso (el próximo 23 de mayo) con Argentina, selección que competirá en el Mundial femenino de Francia que comienza el próximo 7 de junio.

Con la “celeste”, derrochando garra. (Cortesía Jemina Rolfo)

Sobre el actual campeonato femenino uruguayo, al que se han sumado esta temporada los equipos profesionales por instrucciones de Conmebol, ella lo ve “más parejo” y agrega “antes eramos tres clubes (Colón, Nacional y Peñarol) peleando el campeonato, pero ahora están River, Liverpool, Línea D…con ninguno te puedes confiar”.

¿Y Progreso?”, “claro, claro, dice, ese 5-2 parece un resultado un poco mentiroso porque ellas tuvieron sus oportunidades sobre todo en la segunda parte”.

Disputado ese juego, quinta fecha del torneo, en el pulcro campo de Rentistas, a las afueras de Montevideo, Peñarol sorprendió con sus triangulaciones en lugar del juego directo que lo caracteriza. “Es lo que trabajamos, pero a veces el rival no lo permite. Fue lindo jugar así”.

Y además del fútbol y la educación“no me veo toda la vida trabajando en esto aunque una se encariña con los niños” – Jemina Rolfo tiene muy claro que hacer con el tiempo libre. “Dormir”, y se vuelve a reir.


 

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