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Karina Vega refuerza a Libertad Limpeño LA PARAGUAYA QUE VIVE DE JUGAR

Es profesional en un balompié femenino que es esencialmente amateur. Graduada en Administración de Empresas, dejó el trabajo en el banco porque “ganó mejor” jugando fútbol y baloncesto.  “Soy rápida, agresiva y me gusta encarar”, se define en pocas palabras. (Imagen Principal: Vega, a la derecha, se va de una rival de Guaraní)

Javier Conde @futbolella @jconde64

La voz de Karina Vega es poderosa. Como su cuerpo cincelado en jornadas intensivas de gimnasio. “Me la paso entrenando las horas que tengo libres”, dice. Con título además de Wellness Managament, cultiva estar en forma para rendir a plenitud en las canchas de fútbol, baloncesto e, incluso, en las de futsal. La prensa de su país la bautizó como una superatleta. “Así es, señor”, reafirma ella.

Y en la primera jornada de la liga de fútbol femenino de Paraguay, vistiendo los colores de Libertad-Limpeño, –“aunque mi pase es de Deportivo Capiatá”- se dejó sentir con dos goles “y seis o siete asistencias, fui la figura del partido”. Fue una goleada abultada, 13-0, sobre Guaraní, el equipo de la inagotable Irma Cuevas, que el último fin de semana se resarció de esa goleada, metiendo ella solita ocho tantos.

También ganó Libertad-Limpeño su segundo juego pero más ajustado: 2-0 sobre San Lorenzo-12 de Octubre. “No va a ser un campeonato fácil”, afirma Vega.

Vega en su otro deporte, el baloncesto que heredó de su padre. (Cortesía KV)

Con 29 años, Karina Vega tiene muy claro que el deporte, al que se dedica a tiempo completo, es la fuente de sus ingresos. Para Libertad juega tanto fútbol como baloncesto “y me pagan bien, me cumplen”. De hecho, dejó su trabajo en un banco en el que estuvo cinco años porque la paga era inferior. Por razones similares se alejó de las selecciones de uno y otro deporte.

Para la última Copa América Femenina (2018, en Chile) prefirió “dar un paso al costado”. Y precisa: “hoy en día me manejo más por la parte económica y vi que no estaban apoyando mucho”. Carácter y claridad

Vega comenzó muy pronto a labrarse un futuro en el mundo del fútbol. En 2008, por intermedio de un amigo se enteró que Graceland University en Kansas, Estados Unidos, estaba buscando jugadoras de selección para sus equipos. Preparó un video y recibió una contraoferta: una beca con 50% de los costos cubiertos.

El gimnasio: otra pasión de Karina Vega. (Cortesía KV)

No acepté, mi madre no podía hacerse cargo del otro 50%”, contó. Al final le dieron la beca completa y logró graduarse en Administración de Empresas, y a la par jugaba en la División II del nivel universitario. “Llegamos a cuartos de final y semifinales, pero nunca pudimos salir campeonas”, recuerda.

Su mamá, Mónica De Jesús Ibarrola, fue decisiva para que ella se dedicara al fútbol. “De pequeña jugaba con mi papá y mis primitos y ella me dijo que probara en una escuela infantil”, relata. Pero Vega se negaba. “Eso es para hombres, mamá”, le decía una y otra vez. Hasta que probó. Antes había comenzado con el baloncesto porque el padre, Angel Darío Vega, era jugador profesional y ahora es técnico de Olimpia en baloncesto. “Un año me dirigió a mí”, acota.

Desde entonces, fútbol y basket, basket y fútbol. A los 13 debutó con Olimpia en el primer nivel, pasó a Libertad un año, cuatro más en la Universidad Autónoma de Asunción  –“nadie nos ganaba, jugamos la final de la Libertadores de 2009″, la primera de diez ediciones realizadas- y después vino la provechosa aventura en Estados Unidos.

Y de regreso, Limpeño, Deportivo Capiatá y de nuevo Libertad (ya asociado con Limpeño).  “Soy rápida, agresiva, me gusta encarar, asistir y hacer goles”,  dice de carrerilla. En el baloncesto, con su 171 centímetros de altura  es pequeña pero más que se defiende como alera.

Ve bien que el campeonato de fútbol femenino paraguayo aumente a 15 equipos este año pero pide más ayuda para algunos cuadros “porque goleadas como ese 13-0 no llama la atención de nadie”.  Comenta que hay cuatro o cinco equipos para disputar el título, entre los que menciona al campeón vigente Cerro Porteño, Sol de América “que se reforzó con dos venezolanas, Capiatá y Olimpia “que vienen trabajando muy bien“. Y su Libertad-Limpeño.

Enfocada en estabilizarse en sus deportes, Vega solo escucharía una oferta del exterior “si es interesante”, en lo deportivo y en lo económico. Y a la vez sueña con emular la calidad y recorrido de jugadoras que admira como Alex Morgan, Carli Lloyd y Tobin Heath. “Ojalá podamos llegar a ese nivel”, remata.

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