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Fútol femenino charrúa CERRO ESTÁ DE VUELTA

El campeón de la temporada 2012 competirá este año en la Divisional B y en la categoría Sub16 –a esta regresó el año pasado. Alejandro Bertoldi, ex jugador profesional,  y Ana Herrera, madre de Adriana Castillo, jugadora de la selección uruguaya y con experiencia en el exterior, comandan este volver a empezar.

Javier Conde @futbolella/ @jconde64

A Ana Herrera se le nota que está más que contenta. Con una década muy larga alrededor de un campo de fútbol, ahora estará al frente de la juvenil femenina del Club Atlético Cerro en el campeonato de la Asociación Uruguaya de Fútbol. “Primera vez que el club contrata una mujer para dirigir una categoría”, dice. Y será, además, remunerada, al igual que Bertoldi, técnico del primer equipo.

Con dos subcampeonatos en la primera femenina y el título de 2012, el equipo de la Villa del Cerro, al suroeste de Montevideo, se retiró en 2015 y comenzó su vuelta el año pasado con la Sub16 que dirigió Bertoldi, con la asistencia de Herrera. Ahora, con las nuevas disposiciones sobre las licencias de clubes profesionales que les obliga a tener rama femenina, el club prepara su equipo mayor que participará en la Divisional B, una suerte de segunda categoría.

“Hubo un cambio en la comisión directiva del club y volvieron personas que estuvieron en la época anterior”, cuenta Hererra. Una época que recuerda con satisfacción Daniel Pérez, el técnico bicampeón con Peñarol las dos últimas temporadas y quien dirigió del combinado de Cerro que se tituló ese añorado año de 2012.

“Fue un gran momento de mi aprendizaje como técnico”, comenta Pérez, quien recuerda que en apenas seis meses pudieron disputarle el título a Nacional. “Lo perdimos por penales, y ¡en el séptimo que lanzamos!”, escribe y siento que lo vive como si fuera ayer. Pero al poco tiempo se vengaron, con un triunfo final sobre Wanderes 5-1.

El equipo de Cerro de 2012 al completo. (Cortesía Stella Nikitov)

La delegada, y que atesora recuerdos, emocionales y en físico, fue Stella Nikitov, el alma del plantel en las palabras de Pérez. Junto con Ana Hererra pidieron a Cerro que les diera el aval para participar en el campeonato de AUF con las chicas que integraban el invencible equipo barrial América Juvenil. “Nos dieron el nombre por allá por 2008 pero no había apoyo financiero”, evoca.

El plantel además de pases y goles se sumaba, con sus familias, a realizar rifas, ventas de comida y otras actividades para cubrir las necesidades económicas del equipo. “Fue un tiempo de mucho trabajo”, expresa Nikitov que vio pasar cinco directivas y  que se movía entre Cerro y AUF, organizando el club y promocionando el fútbol femenino.  Pero el proyecto sucumbió, a pesar del éxito, ante la reiterada carencia de apoyo. “Fue una verdadera pena”, lamenta Nikitov.

En este regreso de Cerro, vuelve su hija, Valentina Rosano, una número cinco que entrena con la primera. “Ella me mantiene al tanto”, apunta.

Desde el pasado 4 de febrero con un llamado a aspirantes, Cerro empezó a rodar. Las expectativas son estructurar y formar ambos equipos. Algunas jugadoras de la Sub16, “cinco o seis”, acota Herrera, pasaron a la primera categoría que suma, de acuerdo a Bertoldi,  unas 15 futbolistas. “Siempre somos receptivos a nuevas jugadoras, todavía no comenzamos a fichar”, añade él DT. 

Con el torneo a la vuelta de la esquina, previsto para arrancar a mediados del mes próximo, Cerro tiene tareas por hacer. Herrera comenta que en la categoría juvenil debe reforzar los fundamentos más que hablar de tácticas. “Aunque muchas chicas vienen del baby fútbol, llegan con carencias importantes en el control del balón, en el cabeceo, en el manejo del cuerpo, la coordinación les cuesta muchísimo”, describe.

Y ella sabe de esto porque ha seguido paso a paso la evolución futbolística de su hija Adriana Castillo, delantera de Nacional, y ex jugadora de Colo Colo y Santiago Morning en Chile, además de su formación. “Ahora hago el curso para obtener la licencia B”, precisa.

En paralelo, Herrera mantiene la Escuela Municipal del Cerro, con apoyo del Municipio A en cuanto a materiales y campo de entrenamiento porque “es un proyecto educativo, enfocado a la integralidad, a prevenir la violencia de género en un contexto crítico”.

Bertoldi también tiene trabajo por hacer. “Queremos competir de una manera acorde”, suelta, tras admitir cierta “incertidumbre” sobre los rivales que enfrentará en la Divisonal B, que en principio integrarán otros 14 equipos. Comparte la responsabilidad de preparar el primer equipo con la Sub14 de varones del club y tiene como asistente en ambas a Santiago Mangino.

Ex jugador profesional, formado en Liverpool, y experiencia en Venezuela con Trujillanos (equipo del estado andino de Trujillo) y de los clues argentinos Comunicaciones, Villa Dálmine y Los Andes, Bertoldi tiene licencia pro para el adiestramiento de equipos. “La idea es mejorar y poder aspirar al ascenso para pelear en una categoría superior”, comenta.

En el cortísimo plazo sus metas son más modestas: “ver cómo estamos para competir, lograr un compromiso y establecer un plantel”, en un torneo que celebrará su 24 temporada con más equipos y mayor competitividad. Y a ese horizonte próximo se asoman un par de amistosos para comenzar a despejar el panorama y las jornadas de entrenamiento de martes a viernes. ¡Ahí vienen las villeras!

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