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Sofía Olivera, golera aurinegra “A Peñarol LE DEBO LO QUE SOY”

El sábado volvió de Manaos, Brasil, de su primera Libertadores Femenina y este domingo se pone en el arco en la final (aún sin sede ni hora) del campeonato uruguayo contra Colón. “A nivel nacional nos falta competencia”, comenta sobre el torneo local.

 

Javier Conde @futbolella/ @jconde64

 

Ido el Mundial Sub17 y la décima Libertadores de mujeres, con triunfo colombiano, le queda un peldaño a la temporada uruguaya de 2018: quiénes son las campeonas. Como el curso pasado, definen Colón y Peñarol.

  • Nosotros volvemos tranquilas, teníamos otras expectativas en la Libertadores, no esperábamos esas goleadas, pero hemos descansado y nos vemos bien, con personalidad.

La primera incursión de las carboneras en el torneo organizado por Conmebol se saldó con una victoria (2-0, sobre Unión Española campeón de Ecuador) y dos derrotas (0-3, en el debut contra Huila, a la postre las campeonas, y 0-4 contra Audax, el titular de 2017). “Hay una pila de cosas positivas y otras a mejorar”, dice Olivera.

A los 27 años, Olivera es una golera experimentada. A esta primera Libertadores suma un sudamericano Sub17 y dos Sub20, más la Copa América de mayores celebrada este año en Chile.

Olivera en un lance del campeonato local. (Cortesía Peñarol femenino)

Nada mal para alguien que se puso en el arco cuando un día faltó la portera. “Me gustaba más en cancha, pero en una de las finales contra River (ella jugaba en Rampla Juniors) me fue a ver Jorge Burgell, que entonces era coordinador de las selecciones femeninas, y me llamó como arquera”, recuerda.

Ahí entendió, y usa ese verbo, que es era su posición. Con Rampla, el primer multicampeón del fútbol femenino charrúa, jugó hasta 2008, pasó luego a Cerro y los últimos tres años defiende la portería de las aurinegras.  “Mi familia siempre ha sido hincha de Peñarol, yo no lo era, pero esto es lo mejor que me ha pasado, le debo lo que soy”, dice serena y, a la vez, orgullosa.

El proyecto de Peñarol, que dirige Daniel Pérez, arrancó en 2016 y obtuvo su primer título absoluto en 2017. Este año quedó fuera por goles de la definición del Apertura –hubo triple empate con Nacional y Colón– y se llevó el Clausura y la tabla anual, lo que le garantiza, en el peor de los casos, jugar una segunda final si perdiera la de este domingo.

Olivera ha sido parte fundamental de ese proyecto, ofreciendo garantías atrás, en un equipo al que distingue el tesón y la garra. En este año, además, ha comenzado a formar chicas para la portería. “Me dieron las categorías juveniles de Peñarol”, dice.

¿Y que les enseña a quienes algún día la podrán sustituir en el arco carbonero? “Confianza y perseverancia”, señala. “Siempre habrá errores, pero hay que reponerse con personalidad”, apunta. Y confiesa que siempre mira y aprende de las situaciones de gol y de cómo las resuelven goleros como Buffon (Gianluigi).

  • Es el que más me gusta ver, es increíble la edad que tiene y lo intacto que está.

A Olivera, que lleva en el fútbol femenino desde 2003, le ha cambiado la perspectiva. No piensa en el retiro, por el contrario confía en disputar otra Copa América, pero tiene los pies en la tierra (aunque sean su soporte para volar) y entiende que el profesionalismo tardará en llegar.

“Espero ayudar a que lo vivan las juveniles”, avizora. El año que viene espera realizar el curso para oficializar su especialización en el adiestramiento de goleras.

Lamenta que al campeonato local le falte intensidad –solo los partidos contra Nacional y Colón son de resultado incierto–,  lo que se ratificó así misma durante la Libertadores. “Nos falta competencia contínua”, afirma. Desearía más fomento para el fútbol de mujeres, si pudiera acabaría de inmediato con eso del “acceso restringido” y demanda más apoyo de los clubes.

  • Eso, advierte, parece estar cambiando por las exigencias de FIFA para que todos los clubes tengan su rama femenina.

Peñarol regresó este martes 4 a los entrenamientos y Sofía Olivera fue de las primeras en llegar. Tiene una ventaja sobre sus compañeras: se desplaza por la ciudad en una moto Keeway 125. “Soy cadete, reparto mensajería, estados de cuenta de tarjetas de crédito y cosas así”, explica. Lo suyo es llegar a tiempo. Antes que el balón.

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