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Postales de Azerbaiyán “GRITAR GOL en un Mundial LIBERÓ mucha energía”

Graciela Rebollo, la DT; Jorge Burgell, el coordinador de selecciones femeninas; y Nicole Arambulo, la capitana, reviven los días del primer mundial Sub17 al que asistió Uruguay.

 

Javier Conde/ @futbolella/ @jconde64

 

¿Aún ves la fotos, Nicole? Sí, sí, sí, siempre, es que fue algo que nunca se olvida, cuando la gente me pregunta me hace florecer todos los recuerdos, sentir lo que vivimos; sí, perdimos, pero las sensaciones, las experiencias, ver la camiseta del mundial, todo eso, fue espectacular.

Los logros no se pueden medir por el resultadismo, dice, a la distancia, Graciela Rebollo. Las chicas volvieron muy enriquecidas en su personalidad, sigue, porque vieron realidades internacionales, se le abrieron los ojos y cada una pudo llegar a su club y volcar eso. En algunos casos se logró, en otros no.

Burgell está seguro que a pesar de los malos resultados las chicas disfrutaron a pleno el torneo. Las dificultades estaban advertidas, lo dice hoy como si fuera ayer, no era nada fácil una mejor actuación. Y no es una expresión al aire, subraya: Ghana y Alemania, rivales de grupo, fueron semifinalistas.

Uruguay clasificó para el Mundial de Azerbaiyán, tercero que se realizaba en la categoría tras Nueva Zelanda (2008) y Trinidad y Tobago (2010) como vicecampeón sudamericano.

Agustina Arambulo, la más pequeña entre todas las chicas, entretiene al grupo. (Cortesía Nicole Arambulo)

Debutó con derrota 4-0 (3-0 en el primer tiempo) contra China el 23 de septiembre en el Dalga Arena de Bakú; tres días después en el Bayil Stadium, también en la capital, cae ante Ghana 5-0 (3-0 en la mitad);  el cierre fue el día 30 en la ciudad de Lankaran contra Alemania: 5-2. Con una primera parte de ilusión (1-1).

 

Salam!

Azerbaiyán comienza en Montevideo. El paso a paso previo a la competencia dedicó buen tiempo a fortalecer aspectos más allá de lo deportivo. Había gurisas (chicas) que no tenían todas las comidas al día, en su justa medida; gurisas que no habían salido más de unos pocos kilómetros e iban a cruzar el océano; gurisas que se alojarían en hoteles cinco estrellas y quizás se enredarían al ver en la mesa tres juegos de cubiertos.

Parece ridículo, advierte Rebollo, pero todo eso deslumbra y te saca del objetivo de la competencia.

El cuerpo técnico tocó puertas, buscó consejos, oyó charlas y se apoyó en el trabajo del sicólogo Pablo Vázquez, tanto para acompañar el proceso de salida de algunas jugadoras como para fortalecer valores, el compañerismo, la empatía en el grupo de 21 chicas que finalmente viajaría.

La escogencia de la capitana se realizó con amplia participación de las jugadoras. Siempre a resguardo, se asignaron roles a otras jugadoras con cierta ascendencia sobre el grupo para que ayudaran en la transmisión de mensajes.

Puestas en la cancha, la DT que sólo había perdido en la final del Sudamericano contra Brasil, observó diferencias en lo táctico, no tanto en lo técnico. En lo físico, que se notaban mucho, apunta, pero no en la entrega. Se peleaba cada pelota, eso era digno de ver, y ella parece volverlo a ver.

Y llegaron en la despedida los goles, los de Yamila Badell. Rebollo recuerda que se abrazó a su asistente, Líber Correa, y el profe Germán Orozco, que había ido hasta la esquina del corner, se confundió entre el alborozo de las jugadoras.

Gritar gol en un mundial liberó mucha energía, lo dice ella, lo revive.

Las expectativas eran dejar la mejor imagen posible de Uruguay. Decían que las uruguayas eran educadas, refiere la DT;  que daba gusto trasladar al plantel, acota; siempre con una sonrisa y muy amenas, y siento que también ella sonríe.

Sin embargo –siempre hay uno, o un pero- la realidad deportiva golpeó fuerte.

La mochila de responsabilidad del resultado, que no pudimos cumplir, que lo iban a ver por la tele en Uruguay, todo fue una sumatoria de cargas emocionales. Rebollo, a la vuelta del tiempo, se sigue declarando satisfecha.

Todas las chicas, alegres, en un paseo en un parque frente al Mar Caspio. (Cortesía Nicole Arambulo)

Los logros no se miden por el resultadismo, reinsiste.

 

Convivir con los rivales

Jorge Burgell ejercía en 2012 un papel similar al de Ariel Longo en la actualidad. Era el coordinador de las selecciones femeninas. Su tarea  consistía en apoyar al combinado juvenil y ser un vínculo entre el cuerpo técnico y la dirigencia de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). En un extenso informe recogería, después, sus vivencias y anotaciones.

También dirigía la selección absoluta de chicas y se encargaba de buscar y promover jóvenes. Vi casi un centenar, dice, y en los rincones del país. Consigna, en el balance, el acierto de Rebollo en la escogencia del cuerpo técnico.

Burgell, memorioso, cuenta  que la delegación se alojó en un Sheraton cercano al aeropuerto, al noreste de Bakú, a unos 25 kilómetros del centro de la ciudad. Todas las delegaciones del Grupo D hicieron vida allí. Una mezcla, dice, perfectamente diferenciada y llamativa, entre las ghanesas, las chinas, las alemanas y las charrúas.

Alguna que otra vez fueron a la ciudad de paseo. A Burgell le sorprendió ver en los patios de casas pequeñas torres petroleras de dos o tres metros de altura. Rarísimo, apuntó. También le llamó la atención las concurrencias animosas en los partidos, aunque modestas.

En su labor de ojeador, presenció con atención el encuentro entre Ghana y Alemania (1-2), que siguió al debut uruguayo, y advirtió de la fortaleza y rapidez de las africanas. Se sabía duro el mundial, pero lo fue más de lo que se esperaba, admite a la vista de los resultados.

La derrota inaugural ante China dejó a la selección coja. Con la portera expulsada y con un único recambio. La golera titular Valentina Rodríguez se lesionó en el último entrenamiento antes de la partida y no se pudo recuperar.

Coincide en que el tercer partido fue el mejor. Bastante mejor, expresa. Con esa igualdad del primer parcial, aunque luego Alemania se soltó. El segundo gol de Badell contribuyó al alivio general.

Jemina Rolfo, con una camarita, a la derecha, lo filmaba todo. (Cortesía Niole Arambulo)

Entrenador y periodista, aporta un dato relevante: 10 chicas, al menos, de aquella Sub17 llegaron a la selección mayor: Carina Felipe, Stephanie Tregartten, Romina y Sabrina Soravilla, María Silvia González, Pamela González, Jemina Rolfo, Keisy Silveira, Carolina Berizamberri y Yamila Badell. Palabra de Burgell.

 

Fútbol sin género

La camiseta número 2 de Nicole Arambulo está en el Museo del Fútbol en el estadio Centenario. Un orgullo, dice, y un reconocimiento, agrega,  a aquel grupo que fue al Mundial. Ella era la capitana.

Mi nombre, empieza a contar, salió de un trabajo sicológico, teníamos que poner en una suerte de pirámide que personas eran nuestros referentes. Cuando le dijeron el resultado del ejercicio, supo que tenía que asumir otro rol, que me salía con naturalidad, aclara, pero fue duro, la responsabilidad de ayudar al equipo a salir adelante.

Soportaba las cargas rivales en la retaguardia charrúa y también buscaba las palabras para alentar a sus compañeras al entrar en la cancha, en los vestuarios, palabras del corazón, de lo hondo, confiesa, teníamos que vivir la experiencia, ese era el lema, sin desesperarse a pesar de ir perdiendo por cuatro.

Los dos primeros partidos fueron muy difíciles, recuerda, y aunque no desmerecíamos nuestro nivel sabíamos más o menos a que nos ibamos a enfrentar cuando nos dijeron cuales eran los equipos del grupo, dos llegaron muy alto.

El nerviosismo nos jugó en contra porque nos echaron a la golera en el debut y ahí fue que se desmoronó un poco nuestra ilusión, nuestra confianza, pero son cosas que pasan

A la vez, te da  una sensación de felicidad competir contra esas jugadoras y te dices estoy jugando contra tremendas jugadoras y eso nos ayudó a quitarnos presión para el útimo partido que perdimos 5-2 con Alemania pero terminar el primer tiempo 1-1 fue como una esperanza, el orgullo de representar a Uruguay.

El rol de Nicole seguía fuera de la cancha. Compartió habitación con la golera que nunca pudo jugar y se desvivió por alentarla. Entraban con máquinas a cada rato para hacerle tratamiento en el hombro y ella intentaba cualquier cosa para por lo menos motivar a su compañera, que se distrajera de la lesión.

Y estaba su hermana, Agustina, la más chiquita de todas, que había jugado el Sudamericano unos meses antes con solo 13 años. Apenas empezaba en la selección y yo la tenía que tratar igual que a las demás pero también contenerla si se ponía mal. Y que ella no me viera mal.

Hace casi cuatro años, Nicole se alejó del fútbol para dedicarse a sus estudios. Ahora es maestra de primaria y, además, está embazarada. El fútbol es un hobby lleno de recuerdos. Es un sueño para cualquier jugadora, te sentís completa, con tu selección, con un equipo hermoso. Sensaciones muy fuertes de querer volver a esos días.

A los días de Azerbaiyán.

Y aún le quedan palabras, como capitana que fue, para alentar a las chicas que a la vuelta poco más de un mes disputarán otro Mundial Sub17. Que representen lo que somos, que le demuestren a Uruguay y a todas las personas y a todos los periodistas, que el fútbol no es masculino, que todos podemos hacerlo y que no se centren en los grandes cuadros. Ella fue de Colón, un equipo chico.

 

LA DELEGACIÓN

Presidente de la delegación: Miguel Sejas/ Delegada oficial: Valentina Prego/ Coordinador de Selecciones Femeninas: Jorge Burgell.

Directora Técnica: Graciela Rebollo/ Asistente: Líber Correa/Segundo Asistete: Germán Orozco/ Doctora: Andrea Beltrán/ Fisioterapeuta: Ana Jimena Suárez/ Sicólogo. Pablo Vázquez/ Utilería: Johana Chávez.

Jugadoras: Goleras: ANABEL UBAL, Racing; VALENTINA RODRÍGUEZ, Colón; GABRIELA GONZÁLEZ, Tarairas. Defensas: NICOLE ARAMBULO, Colón; KAREN ACOSTA, San Miguel; CARINA FELIPE, Nacional; YAMILA DEL PUERTO, Cerro; STEPHANIE TREGARTTEN, ASA de Paysandú; ROMINA SORAVILLA, Nacional; GISELLA DELL’OCA, Wanderers. Volantes: AGUSTINA ARAMBULO, Colón; ANTONELLA LARRICA, Colón; SILVIA GONZÁLEZ, Colón; PAMELA GONZÁLEZ, Colón; JEMINA ROLFO, Wanderers; SABRINA SORAVILLA, Nacional. Delanteras: LUCÍA CAPPELLETTI, Nacional;  ALAÍDES BONILLA, Nacional; KEISY SILVEIRA, Nacional; CAROLINA BERIZAMBERRI, Bella Vista; YAMILA BADELL, Colón.

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