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Los colistas también sueñan SAN LUIS: “El año que viene SERÁ OTRA COSA”

El debut en primera de este equipo de Quillota, en el centro de de Chile, ha sido muy duro: un solo punto y más de un centenar de tantos encajados. “Nuestro gran proyecto es la Sub 17”, dice Enrique Rodríguez, el coordinador general del área femenina.

 

Javier Conde/ @futbolella /@jconde64

 

“Recibir 26 goles y volver al día siguiente solo se hace por pasión”, expresa Rodríguez sin desánimo. Ese fue el  resultado del bautizo entre los grandes. Ante el más grande de todos: Colo Colo.

“Yo podría decir, esto no es para mí e irme a casa”, continúa, pero en casa (en la propia cancha, mejor dicho) lo espera su hija Carolina, de 19 años, por la que se metió en el fútbol. “Por ella me empecé a percatar de las carencias de los dirigentes de clubes donde estuvimos, de su falta de compromiso y me entregué de lleno a esto”.

Rodríguez convenció hace un año a la dirigencia del  club San Luis de Quillota, que en 2019 celebrará 100 años de vida, para crear la rama femenina. Junto con el entrenador Felipe Lepe, que dirigía la escuela de fútbol Municipal Quillota,  y otro par de profesores se encargaron de preparar los equipos, el de adultas y el de las juveniles.

Siempre sonrientes , una chica de San Luis saluda a sus rivales de Audax Italiano en una jornada reciente. (Cortesía ANFP)

Y dieron el salto de competir en ligas locales y universitarias a la máxima categoría del fútbol femenino chileno. A pesar de las derrotas y las goleadas de escándalo, tanto Rodríguez como Lepe no bajan los brazos.

“El cambio fue muy grande, porque llega Colo Colo con seis chicas de la selección nacional y marcan la diferencia”, evalúa Rodríguez. Lepe, director técnico de la Sub 17 e interino de la primera desde hace dos meses, admite que ha sido “muy complicado” pero, añade, “nada es imposible”.

Por fortuna, San Luis no les exige resultados. “No este año”, puntualiza Rodríguez.

El campeonato actual de Chile que se divide en tres zonas: norte, sur y centro -en esta última están los más fuertes y es en la que cayó San Luis- dará paso a un formato de primera y segunda división el año próximo. “Se hará un promedio entre la adulta y la Sub 17 y de ahí saldrán los clubes para una y otra categoría”, explica Lepe.

San Luis, a falta de media docena de jornadas, está con un pie y medio en el segundo nivel: al punto alcanzado por el primer equipo se le suman ocho más de las juveniles; último en una categoría, penúltimo en la otra.

“Tomamos esto con cautela”, dice Lepe; “le hemos explicado a la directiva que se trata de un proceso”, sigue. Y el proceso apunta a fortalecer a las juveniles para que en dos o tres años puedan competir con ciertas garantías en el primer nivel.

Lepe, junto con un cuerpo técnico que integran Johan Ahumada como preparador físico, y Arturo Fajardo en la preparación de las porteras, con la ayuda de Leandro Alayana, adiestran a medio centenar de chicas muy jóvenes. “La mayor tiene 24 años”, precisa.

Mediante un convenio suscrito con la municipalidad de Quillota, el cuerpo técnico es un costo que asume este ente, mientras el club sufraga al coodinador general y pone a disposición de las chicas un sicólogo, nutricionista, médico y las instalaciones del complejo. “Hay muchos equipos en la liga que no cuentan con este apoyo”, resalta Rodríguez.

Lepe, padre también de una niña, de 10 años, se emociona al hablar del fútbol femenino. Antes de San Luis había creado una liga formativa en la localidad, de donde salieron la mayoría de las jugadoras que ahora entrena. “La diferencia no es futbolística, sí de experiencia”, dice.

Rodríguez coincide con él en la evaluación de ese grupo de jovencitas que prepara Lepe. “Son nuestro gran proyecto, porque juegan bastante bien”, afirma, y lanza una suerte de advertencia: “el año que viene será otra cosa”

 

Esperando a Mairee

Mairee Plata, la jovencita venezolana de 16 años.

Una jugadora venezolana de 16 años figura entre las chicas reclutadas por Felipe Lepe.

Se llama Mairee Plata, viene de jugar en las categorías menores del Deportivo Táchira.  “Es una pieza fundamental, aguerrida y dotada técnicamente”, dice Lepe.

El club está a la espera de que la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, ANFP, apruebe los papeles presentados para que la chica pueda jugar. “Como es menor de edad toman más precauciones”, explica Lepe. Mientras sale el permiso, Mairee juega en un torneo local en Quillota.

La familia Plata emigró a principios de este año en un largo viaje de autobús de casi siete mil kilómetros

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