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Campeonato femenino de Chile ANTOFAGASTA practica el fútbol de INCLUSIÓN

Un convenio entre el Club de Deportes Antofagasta, creado hace más de 50 años, y la Fundación Sueño Olímpico permitió a esta región norteña de Chile competir en la primera categoría del fútbol femenino.
Javier Conde/ @futbolella/ @jconde64
No hay distancia insalvable cuando se quiere jugar al fútbol. Las chicas del femenino de Antofagasta, en sus dos categorías, viajan 13 horas en bus cuando les toca rival San Marcos de Arica, en la frontera con Perú; y siete horas al sur -es un alivio- cuando el contrincante es Copiapó. Fútbol contra la geografía y también fútbol que pretende, mas allá de los goles, la inclusión social. «Queremos posicionarnos como el club emergente de la zona norte del país», dice Rodolfo Ruí-Pérez, coordinador y motor fundamental de esta iniciativa social y deportiva.
El origen de este equipo de fútbol de mujeres es producto de la actividad de la Fundación Sueño Olímpico que preside Ruí-Pérez. «En el año 2015 firmamos un convenio con el Club Antofagasta para tomar el área femenina que no tenían considerada», cuenta.  Desde antes, la Fundación se había insertado en los ámbitos futboleros de esta ciudad portuaria de acelerado desarrollo comercial y urbanístico durante las últimas décadas. «Empezamos a trabajar hace tiempo con los clubes deportivos, para que tuvieran su certificado de vigencia, su directorio y de esa manera logramos crear la Asociación de Fútbol Femenino Inclusión (AFFI)», explica.
La asociación organiza el campeonato de inclusión deportiva, cuyo torneo apertura acaba de concluir, en el que participaron 19 clubes y más de 700 jugadoras. Hay dos divisiones, oro y plata, y los equipos van subiendo o bajando de acuerdo a su nivel. El rango de edad de las jugadoras es amplísimo: «Hay un par de familias donde juegan la abuela, la mamá y la nieta», dice Ruí-Pérez, kinesiólogo, a punto de concluir la carrera de Administración de Empresas. Una de esas abuelas, de 59 años, es la más longeva del campeonato. Cada equipo paga una anualidad para competir pero además un grupo de empresas apoyan económicamente el campeonato lo que permite disponer de las canchas, los balones y el arbitraje.

– De las chicas del torneo de inclusión deportiva se nutre el Club de Deportes Antofagasta, precisa Ruí-Pérez.

Las muchachas del campeonato de inclusión deportiva de donde se nutre el Club de Deportes Antofagasta. (Cortesíam Ruí-Pérez)
Antofagasta junto con Iquique, Arica, Tocopilla y Copiapó integran la Zona Norte, una de las tres en las que está estructurado el torneo femenino chileno. «La labor inicial fue viajar a cada una de esos lugares para que armaran sus equipos, porque esta zona no participaba en la Anfp (Asociación Nacional de Fútbol Profesional)», recuerda el presidente de Sueño Olímpico. Eso ocurrió en 2015 y solo Cobreloa, en pleno desierto de Calama, desistió de incursionar. La realización de un campeonato piloto a dos vueltas que resultó exitoso, probó que la zona estaba lista para sumarse al fútbol femenino chileno. «Este es nuestro tercer año. En el primero clasificamos a la siguiente ronda en las dos categorías -mayores y Sub17- y el año pasado lo logró San Marcos de Arica en la primera y nosotros en la juvenil», resume Ruí-Pérez.

Solo ocho equipos avanzan a la ronda definitiva de la que saldrán los campeones de cada categoría: cuatro por la Zona Central que integran 12 clubes, tres por la Zona Sur, de nueve equipos, y uno solo por la Zona Norte. Antofagasta en el actual campeonato mantiene una cerrada pugna con Iquique en ambas divisiones.

Rodolfo Ruí-Pérez: coordinador de fútbol femenino de Antofagasta y presidente de la Fundación Sueño Olímpico.
Medio centenar de chicas forman los dos equipos de Antofagasta, que prepara Quemel Farías. Y un par de ellas, Melany Letelier y Valentina Contreras, han sido convocadas a selecciones de la roja chilena. Pero más allá de los logros deportivos, a los que no renuncian, este club brinda a sus jugadoras una formación integral. Disponen de ayudante técnico, kinesiólogo, preparador físico y también, y Ruí-Pérez lo subraya de manera especial, orientación sicológica para abordar temas inherentes a la adolescencia, a su formación educativa y a su desempeño durante un viaje, al pernoctar en un hotel o al compartir una cena. «Y no se les cobra nada porque los recursos provienen de proyectos que cuentan con colaboraciones de empresas e instituciones», añade.
La gerencia de Antofagasta consiguió, por si fuera poca su tarea, una cancha en licitación y en ella juegan sus chicas pero no solo ellas: el espacio está disponible para personas con Síndrome de Down e invidentes.
Esa es en realidad la misión que se propone Sueño Olímpico:  que el fútbol incluya, que tienda su mano, que abra puertas, que iguale y que eduque en la diversión. Muchos goles, pues.

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