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Así crece el fútbol de mujeres De PICHANGUEAR 14, A 1000 CHICAS en un campeonato

En 2014 nació en Lima, la capital peruana, Ligas Femeninas F7: un circuito de fútbol 7 que solo en su categoría libre pone en juego a 68 equipos todas las semanas. Y hay más. (Imagen principal de facebook de LF7: Club Marte)

 

Javier Conde/ @futbolella/ @jconde64

 

Una pichanga es una partida de fútbol informal. La Rae registra la expresión, derivada del quechua y de uso coloquial en Chile. Y en Perú, se agrega por aquí, porque a eso, a pichanguear, invitaron un buen día Sisy (Quiroz), quien fue portera de la selección peruana, y Aletas (Herrera) –­nombres para personajes de un cuento–  a una docena de amigas y de ahí se prendió el bombillo de lo que hoy, cuatro años después, es Ligas Femeninas F7. “Cada vez empezaron a juntarse más personas a pichanguear y pronto comenzaron a organizarse los campeonatos”, relata Elisa Delgado, de la directiva de LF7.

Delgado, administradora, junto con Thalia Simich, abogada, y María Belén Bueno, comunicadora,  tomaron el relevo de Quiroz y Herrera cuando éstas emprendieron, sin desligarse por completo, otros proyectos personales. Con las tres primeras habla futbolella al final de una tarde dominguera donde las pichangas cedieron el lugar a torneos por divisiones, con tiempos reglamentados, uniformes lustrosos y sobre el cesped sintético del Jockey Club de Lima. Es el muy intenso y divertido circuito de fútbol de mujeres en acción. Ellas afirman que es el más grande de Lima.

Las chicas de la Academia Social de LF7 luego de una jornada de fútbol y valores. (LF7)

“La idea inicial era darle la oportunidad a todas las mujeres de poder jugar al fútbol”, continúa Delgado. Y esa idea, madurada en el tiempo, ha transformado a LF7 en una entidad que facilita los espacios, organiza los campeonatos y los partidos libres –es decir, las pichangas, la esencia–,  desarrolla dos academias formativas para adultas y niñas y genera y administra recursos que le permiten subvencionar lo que denominan academias sociales.

“Queremos entrar en sitios vulnerables donde escasean las oportunidades de jugar al fútbol y lograr, además, empoderar a las chicas”, dice ahora Thalia Simich, abogada y encargada de impulsar esta iniciativa. LF7 cobra por la inscripción en los campeonatos y por las clases en sus dos academias y además busca auspicios privados, todo eso junto le permite reinvertir fondos en las academias sociales de carácter gratuito.

Uno de esos patrocinantes es la Embajada de Australia, en cuyo nombre se disputa la categoría libre –chicas de 16 años a más de 40 años- , agrupadas en cuatro divisiones de acuerdo a la calidad de los planteles, “para evitar que haya triunfos abultados”, dice María Belén Bueno. Son en total 68 equipos: 8 en la primera división, 12 en segunda, 20 en tercera, y los restantes 28 en la cuarta, que juegan torneos Apertura y Clausura durante el año, en partidos de 45 minutos de duración (dos tiempos de 20 minutos y 5 minutos de descanso). El campeón del último torneo del año pasado, que defiende su título en este primer semestre, es el Club Marte.

Chispitas FC, uno de los 68 clubes de la categoría Libre. (LF7)

Los otros equipos tienen nombres propios de una fiesta de pichangas: Galácticas, Imprudentes, Arcangel FC, Texas, Pinguinos Blancos, Mirmidones (una suerte de guerreros mitológicos) y Cajita de 7. Originalidad no falta, y tampoco chicas porque son más de un millar que se citan todos los domingos en el Jockey Club donde LF7 alquila 4 canchas sintéticas que usan del mediodía hasta las ocho de la noche.

Este circuito que no para de crecer organiza también torneos inter empresariales e inter colegiales, para sumar “más de 3500 chicas activas”, acota Bueno. Y este año en asociación con la empresa sueca SKF, un proveedor mundial de tecnología, realizaron su primer torneo de niñas en las categorías Sub12 y Sub15. De la primera, el ganador, que fue El Agustino, un club de una zona de alto riesgo social en Lima, viajará a la Gothia Cup en Gotemburgo, el campeonato juvenil más grande del mundo.

Ellas admiten que las manos les son insuficientes para atender y canalizar la participación de tantas chicas y extender LF7 a las provincias. “Queremos acercarnos al mundo empresarial”, explica Elisa Delgado. Piensan ampliar la  estructura actual, y que  haya gente que trabaje y viva de eso (las dirigentes lo hacen en su tiempo libre) y disponer de más recursos para que haya también más academias sociales.

Thalia Simich, Elisa Delgado, María Belén Bueno, la directiva de LF7.

“Nosotros queremos convertirnos en aliados de aquellas organizaciones que deseen invertir en temas sociales”, apunta Delgado. La experiencia de las academias sociales, que está en crecimiento, le ha permitido a LF7 entrar en zonas vulnerables de Lima, donde impera el pandillaje,  y dar clases a las chicas de fútbol pero también de valores asociados como trabajo en equipo, seguridad, confianza. “Esta es el área de responsabilidad social de LF7 y que hemos definido como un objetivo prioritario para este año”, remata Simich, especializada en la temática ambiental y social.

Ligas Femeninas  representa, además,  en Perú a la Federación Internacional de Fútbol 7, y en tal calidad organizó la selección peruana que participó en Copa América de Fútbol 7 que por ver primera tuvo una versión femenina. “Las chicas salidas de nuestros campeonatos fueron las ganadoras”, dice Bueno, que como responsable de comunicación de LF7 convierte cada domingo en una suerte de escenario de Champions, con la elección de la mejor jugadora y la consiguiente entrevista en un área especialmente acondicionada. “La difusión es un área que cuidamos con esmero”, porque la siguen más de 50 mil fans en Facebook , en su propia web y ahora en un canal en Youtube.

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