Press "Enter" to skip to content

CASI DOSCIENTOS EQUIPOS de fútbol de niñas forman el relevo en Uruguay

En los últimos 15 años el número de futbolistas infantiles registradas ha pasado de 42 a 3500: 80 veces más. Y no para de crecer. La clave: la Organización Nacional de Fútbol Infantil, ONFI. Lo apunta Jorge Burgell, una autoridad en la materia.

Javier Conde/@jconde64/@futbolella

 

El fútbol infantil es el mayor movimiento del voluntariado uruguayo. La frase la deja caer Burgell luego de una extensa –y detallista– charla en la vieja casona de la Onfi en el centro de Montevideo. Próxima a cumplir medio siglo de existencia, esta organización pone a jugar a 50.000 (leyeron bien: cincuentaMIL) niños y niñas de 6 a 13 años en todo el  país. Las chicas representan, al menos, 7%, de la cifra total.

Jorge Burgell es entrenador de fútbol, de equipos y de selecciones, y periodista –sus artículos se pueden leer aquí– y ejerce la vicepresidencia de Onfi. Pero el dato más significativo de su trayectoria como organizador deportivo es que jugó un papel relevante en la gestación del fútbol femenino en Uruguay a fines de 1995. “Cuando no era nada”, dice.

  • La AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) había recibido una orden muy simple de la FIFA: organizar un torneo de fútbol femenino y tener una selección. La primera copa mundial fue en el 91 y Conmebol organizó dos eliminatorias muy flacas en el 91, con tres países, y en el 95, con cinco países. La selección uruguaya comenzó a estructurarse en el 96 para ir al Sudamericano del 98.
Más de 3500 niñas juegan en los torneos de la Organización Nacional de Fútbol Infantil, ONFI. (Cortesía Jorge Burgell)

Burgell recuerda que la AUF acertó al designar una persona para dedicarse al tema del femenino. “Primero, era mujer; segundo, era profesora de educación física; tercero, tenía experiencia en gestión y eso era fundamental”, continúa. Esa mujer fue Matilde Reisch y entre las primeras cosas que hizo, fue pedir un refuerzo a lo que es hoy la Secretaría Nacional del Deporte (un organismo que ha cambiado de nombre varias veces en su más de un siglo de existencia) y ahí entra en escena Burgell. Antes habían trabajado juntos en la Intendencia de Montevideo impulsando el deporte de playa.

  • Empezamos a recolectar lo que había suelto, tres equipos informarles que jugaban un triangular cada 4 o 5 meses, hacían un viaje cortito al interior, las jugadoras pasaban de un club al otro, como golondrinas, y fuimos difundiendo la idea de que habría fútbol femenino en la AUF.

La memoria de Burgell recuerda con exactitud que el 15 de agosto de 1996 entraron las primeras mujeres en la sede de la Asociación Uruguaya de Fútbol para los primeros fichajes. Ese mismo año hicieron el primer torneo con 7 equipos. Y desde entonces, y por 23 años, Uruguay ha contado con un campeonato de fútbol femenino. En la actualidad con dos divisionales, A y B, de 10 equipos en cada una; y en paralelo se disputan las categorías sub 19 y sub 16. “Claros síntomas de crecimiento”, certifica este periodista de pantalones cortos. Es un decir.

  • Desde aquel entonces empecé a tener claro que había que ir hacia abajo. A principios del 2000 organizamos las primeras competencias juveniles, de las que me encargué yo porque Matilde (Reisch) me derivó la responsabilidad. Tema en el cual después hubo oscilaciones, debilidades.

Y Burgell apela otra vez  a la memoria –sin papelitos, ni apuntes–  para ofrecer este dato: entre 2004 y 2008 hubo 36 meses en los que solo hubo fútbol en las inferiores durante seis meses: 30 meses parados! Pero ahora observa que en el interior del país, por ejemplo, la demanda ha superado la organización. “Es otro síntoma de crecimiento, que se atiende con la fuerza que hay”.

  • Y viene un lindo hecho que está marcado para el año próximp como obligatoriedad por Conmebol: los equipos masculinos que se clasifiquen para torneos internacionales (Libertadores y Sudamericana) están obligados a tener equipos de mayores y juveniles en femenino, de lo contrario no podrán participar en esos campeonatos continentales.
Decisiones de la Conmebol obligarán a los equipos profesionales masculinos a formar equipos femeninos, incluso de edad juvenil. (Cortesía Jorge Burgell)

Y eso producirá efectos. En futbolella se han abordado los casos de equipos profesionales masculinos que alcanzaron acuerdos con otros clubes que tienen un desarrollo en femenino. Ver los casos de Cobresal y Palestino, en Chile; de Limpeño en Paraguay. Y se habla de que algo saldrá entre Colón y Defensor en Uruguay.

En 2005 Burgell se dedicó a trabajar el tema de la entrada de las más pequeñas en el fútbol. Se vinculó con Onfi; apenas unos años antes fue que se permitió que las niñas jugarán al balompié. Fue entonces, un día de esos, que abrió el fichero y contabilizó –¿memorizó?– 42 nombres de chicas registradas.

  • Empezamos una etapa de crecimiento notorio. Ya estamos en la temporada 14 del fútbol de niñas y queremos que lo haya en todas las ligas que integran ONFI. Son 185 equipos  y más de 3500 jugadoras. Pueden ser más porque las que participan en torneos mixtos, con niños, no las tenemos claramente cuantificadas.

La Organización Nacional de Fútbol Infantil, nombre que asumió en 2001, y que se financia en más de 80% con recursos estatales, tiene el país dividido en 8 zonas y cada una tiene un consejero, y estos consejeros se reúnen, al menos, una vez al mes. Varias ligas forman una zona: hay 63 ligas, más de 600 equipos y ese número extraordinario de 50 mil jugadores. Burgell dice que ya no existe el fútbol de varones: o son mixtos o de niñas.  Empiezan a los 6 años y concluyen a los 13, cuando pasan al sistema liderado por la AUF. En las ligas más desarrolladas hay hasta 9 categorías, una por cada año de edad: se juega de 5 a 13, en partidos, en su mayoría, de fútbol 9 y de fútbol 7. “En las niñas vamos de arriba abajo, Sub13, Sub11, Sub9 y, hace unos años, Sub7”.

  • Queremos que haya fútbol de niñas en todas las 63 ligas, ahora lo hay en 10 y estimulamos a las demás para que las imiten. Crecer, abrir las puertas que en están cerradas porque algunos clubes deciden no tener fútbol femenino o porque a algún entrenador no le gusta el fútbol femenino. Desarrollamos una política inclusiva que le dé, tanto al varón como a la niña, la posibilidad de disfrutar de un deporte espectacular, como es el fútbol.

Burgell dice que ese disfrute es el mismo al ver a un niño o a una niña hacer un buen pase, un dribling, un quite y un gol…”ni hablemos”. E insiste: “No obligamos a nadie pero no queremos que haya puertas cerradas para nadie en el fútbol infantil, por ninguna razón”.

 

EL RECLUSO 2153

Jorge Burgell: periodista, ex seleccionador nacional de fútbol femenino y organizador deportivo, con participación clave en la gestación de los campeonatos de fútbol de mujeres en Uruguay.

Una sola pregunta y Jorge Burgell (nacido en 1947 en Riachuelo, Colonia) pone en ejercicio, una vez más, su memoria y emergen los recuerdos, los detalles. ¿Cómo llegó al periodismo, lo estudió, por la práctica?, fue la pregunta y lo que sigue es, en síntesis, la pequeña historia de ese comienzo.

  • No, no lo estudié, tenía una afición, y lo hice en unas condiciones muy particulares… yo estuve preso en la dictadura tres años y medio en la cárcel de Libertad y entonces ahí había una radio que llevaban adelante los presos, era el Mundial de Argentina en el 78, en mi celda tenía un pizarrón que ya estaba ahí cuando llegue, escribía cosas, muchas de deportes, me llegaba El Gráfico con la familia, dos revistas por mes, y un amigo llevaba otras dos, y habia una revista Sport, de futbol uruguayo,  que tratábamos de que llegara y después nos pasaban el  informativo de radio Montecarlo al mediodía…en fin, cuando empezó el Mundial del 78 tenía información aunque muy limitada y armaba los equipos y ponía los equipos probables en el pizarrón  y entonces transmitían los partidos por una especie de parlante que estaba colocado adentro de la estructrura de cinco pisos huecos, la voz rebotaba  y se escuchaba mal y cada tanto el preso encargado de eso aclaraba las cosas, después las bocinas se pusieran afuera y se empezó a escuchar mejor…
  • Es largo el cuento… pero cada tanto en la vida de interno de la cárcel pasaban a hacer revisiones y preguntaban en qué te gustaría trabajar dentro del penal, toda la vida del penal la llevaban los presos, yo decía lo mismo: como laburaba de librero antes de caer preso podría trabajar en la biblioteca y, como ya  tenía el título de entrenador,  decía que  podía organizar torneos entre pisos, la comunicación en verdad estaba vedada entre los cinco pisos. Podían sancionarte si te veían mirando hacia otro piso.
  • Cae justo el muchacho encargado del deporte,  del departamento de bienestar, un día después de haber debutado Argentina, e intenté hacerle una broma, le dije tambien que podía ir ayudar en la radio,  que habían dicho ayer cualquier cosa, yo sabía que era él pero no se lo dije,  que casi ponen a Fillol de puntero izquierdo, a tal jugador que es zaguero lo pusieron de delantero…todo mal, yo lo tengo  ahí escrito mirá, en el pizarrón, si precisan ayuda estoy en disposición, era más una broma pero él me responde en serio, estarías dispuesto, pregunta,  lo voy a hablar con el capitan;  no pasó nada los días siguientes pero cuando terminó la fase de grupos del Mundial se aparecen con un escrito, que conservo, en el que dicen que el recluso 2153, así lo identificaban a uno…no había nombres, está autorizado a acompañar las transmisones y asi empecé.

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: