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Ignacio Chitnisky cuenta el éxito de Progreso “ESTAS CHICAS SON FELICES ENTRENANDO Y JUGANDO”

El equipo del barrio La Teja de Montevideo conquistó el Apertura de la Divisional B femenina uruguaya a falta de una jornada y sin perder un partido. “Vamos escalón a escalón”, dice su entrenador, de regreso al ruedo. (Imagen principal tomada @CAProgreso-oficial, autor Fernando Morán/Garra)

 

Ignacio Chitnisky admite que hay algo de “revancha personal” en la gestación de Progreso femenino, el implacable líder de la segunda categoría del balompié de mujeres. El nombre de este entrenador, de 36 años, de origen judío polaco, ha estado asociado en tiempos no tan lejanos a la polémica, sobre todo después de   querellarse contra un grupo de jugadoras que había dirigido en el Club Nacional.

El énfasis, sin embargo, lo pone en el interés de varias futbolistas de edad juvenil, también de Nacional, que lo llamaron y le expresaron la inquietud de “formar un equipo juntos de nuevo”. Él estaba fuera del país –unos meses en Venezuela, de donde es su pareja y jugadora Danae Millán; otros en Estados Unidos– . Mirá, les dije, cuando vuelva, nos juntamos y vemos que hacemos en 2018”.

  • No soy esa persona que dijeron en el juicio, no actúo de mala fe, ni soy discriminador.

Ante la oportunidad de volver a entrenar en su país desechó, dice, ofertas que tenía fuera. Confiaba en la calidad del  grupo de jugadoras que había llevado a Nacional “y a otros clubes” y que por alguna razón no estaban cómodas en los equipos en los que militaban en 2017 y sentían que yo era un técnico que “podía aportarles algo”. A partir de ahí iniciaron conversaciones con varias instituciones: Rampla Juniors, primero, y,  “siempre latente”, con Progreso.

Los equipos profesionales, por disposiciones de Conmebol, deben contar en plazo perentorio con división femenina para poder participar en torneos internacionales como la Libertadores y la Sudamericana.

Chitnisky explicó que aunque Rampla ofreció mejores cosas se decantó por Progreso, donde él había sido jugador, y en el que apreciaba “códigos de familia muy importantes, todos apoyando, sin divisiones internas”. El siguiente paso de la historia fue la formación de un cuerpo técnico de su plena confianza.

Progreso con un montón de sonrisas, Chitnisky es el primero a la izquierda. (tomada de @CAProgreso-oficial/autor Fernando Morán/Garra)

“Por primera vez, subraya, lo hice con amigos: Ignacio Bejeres, que es defensa en Colón, y Virginia Laprovitera”.  Del primero, dice que es una persona de amplios conocimientos en el tema defensivo, donde él cojea, y de ella que es una persona “excelente,  que entra rápido en confianza con las jugadoras”. Luego vino el reclutamiento. “La parte más linda”, remacha.

  • Tenía una base de 16 ó 17 juveniles de Nacional y algunas de mayores como Alejandra Lopes, La goleadora Melisa Molina, Ana Paula Ferreira, Romina Girbau, que se termió viniendo de San Jacinto, Estafanie Techera que pasó por River de Argentina y el de Montevideo. Y se fueron sumando otras, por mis contactos en Venezuela trajimos a Génesis Carrasco, que hizo un campañon con Deportivo Lara; Danae, que es mi pareja siempre iba a estar, es un pilar fundamental;  Karina Alves, de Peñarol; Natalia Citera, que fue de Colón y jugó Libertadores; Anita Bandera…y a Antonella Ferradans que está de gira preparatoria con la seleccipon Sub17.

Resume Chitnisky que tenía buenas y muchas (30) jugadoras (quiere 3 ó 4 más para el Clausura), un buen lugar para entrenar, un cuerpo técnico que lo arropa y entonces se trazaron los objetivos:  el primero, más personal, era pasarla bien; y los de carácter deportivo, en el corto plazo ganar semana a semana y a fin de año alcanzar el ascenso. Asunto clave, destaca, era el tipo de entrenamiento, que incluye las áreas sicológica, física y técnico táctica.

  • Ser profesionales sin importar que recibas un sueldo, y eso las chicas lo entendieron muy bien; entrenamos todos los días, de lunes a sábado, el domingo juego y un regenerativo luego de una hora. Todos los lunes hay charlas en las que ellas comentan el partido, qué podemos mejorar, qué hicimos mal, intercambiamos opiniones y todo eso suma granitos de arena y explica la campaña que se dio.

El entrenador, que hizo a Colón por primera vez campeón, en 2013, afirma que ahora viene más responsabilidad, que lo difícil es mantenerse, que tienen que seguir humildes…“estar concentrados en lo nuestro y no creernos más que nadie”, reitera este Chitnisky que está de vuelta y que se siente abrigado por “un cariño que no había sentido antes”.

Y en definitiva destaca la “unión total” de directivos, hinchas, cuerpo técnico y jugadoras que “son felices entrenando y  jugando, eso es lo más importante y demostrar que son profesionales”.

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