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Flor de Patria de la Superliga venezolana FÚTBOL CON AROMA DE CAFÉ

Con el apoyo del Central Cafetalero Flor de Patria, el equipo de balompié femenino de igual nombre clasifica para las semifinales del Apertura y sueña con ir a la Libertadores.

 

Javier Conde/ @futbolella/ @jconde64

En un pequeño municipio de Los Andes venezolanos donde hace casi 200 años Simón Bolívar y el militar y marino español Pablo Morillo –El Pacificador– firmaron el armisticio que regularizaba la guerra de independencia, la gente se entretiene los domingos viendo al equipo femenino de fútbol Flor de Patria. “Cada vez viene más gente al estadio”, corrobra Carlos Araujo, experimentado entrenador con más de una década enseñando a las chicas a patear un balón. La historia se digiere mejor si es lúdica:  goles en lugar de partes militares.

Araujo, un técnico ganador. (Facebook del club)

El municipio se llama Pampán e integra el estado Trujillo, uno de los menos extensos y poblados de Venezuela.  Y Flor de Patria una de sus parroquias, donde está la planta torrefactora de café que Gerónimo Briceño instaló, ahora remozada, a mitad del siglo pasado. La tradición la sigue su hijo Ricardo –junto con su esposa, Lilian, que preside el club–  un apasionado de los deportes. El equipo de fútbol, precisa Araujo, nació en 2014 y pasó sus tres primeras temporadas en la liga de carácter amateur y las dos últimas en la Superliga profesional.

En la empresa Flor de Patria hay un plan permanente para que todo el personal quemé calorías practicando alguna disciplina deportiva: softball, atletismo, baloncesto, fútbol sala. A las jugadoras del club de fútbol –unas del propio Trujillo, otras provienen de Táchira, Mérida, Barinas, Lara, Carabobo– el equipo les garantiza hospedaje, alimentación, atención médico-odontológica y sicológica, transporte, además del salario.

“Somos uno de los equipos que ofrecemos mejor cobertura social para las futbolistas”, remacha Araujo, licenciado en educación física, de 38 años de edad y quien se vinculó en 2003 al fútbol femenino entrenando la selección juvenil de Trujillo. En el clausura de 2017 tomó las riendas de Flor de Patria. “El primer objetivo del año está cumplido, que era estar en el cuadrangular final”, destaca. Flor de Patria lidera a falta de dos jornadas el Grupo Centro Occidental, con tres puntos de ventaja sobre el Deportivo Lara.

Meibi Mesa lleva 10 goles en el torneo Apertura. (Facebook del club)

Araujo dispone de un plantel reducido de 20 jugadoras, dos de ellas lesionadas, con una media de 21 años de edad.  “Nuestra filosofía es tener la pelota, jugarla con critero, nada de pelotazos, al toque, entregarla bien, abrir las bandas”, suelta en carretilla Araujo. Una de sus jugadoras puntales, Petra Cabrera, se fue al fútbol colombiano pero el once sacó la cara y quiere más que el subcampeonato de 2017.

Flor de Patria y Estudiantes de Guárico han sido los protagonistas de la muy joven liga profesional venezolana, por encima de los clubes de tradición como Caracas, Mineros, Estudiantes de Mérida y Táchira. La posibilidad de otra final entre ambos equipos es más que probable. Araujo está preparado. “Siempre el fútbol te da revancha, si toca Estudiantes va a ser un partido importante”, dice sereno. Y confía que quieren ganar el apertura y preparase para el Clausura “para el que todos se reforzarán”.

Flor de Patria, aroma de café y alegría. (Facebook del club)

A mediano plazo, Flor de Patria se ve compitiendo en la Libertadores femenina, monopolio los últimos años de Estudiantes. “Creo que van a aumentar el cupo a dos por país para 2019”, desliza. En paralelo, se ocupan de la formación. Araujo admite que en Trujillo apenas se está arraigando el fútbol de mujeres y Flor de Patria colabora con material deportivo con las cuatro escuelas que siembran las semillas del fútbol en estas tierras agrícolas, de media y alta montaña.

Pero todavía queda recorrido para las muy jóvenes Meibi Mesa, la goleadora del equipo, Naiyerlyn Ropero, Angelly Pineda, María Valecillos, Yulieska Suárez, Roraima Salas y Valeria Briceño, hija del propietario del Central Cafetero, entre otras. El fútbol en Pampán huele a café.

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