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61 GOLES VENEZOLANOS en la segunda división española de fútbol femenino

Tres futbolistas de este país sudamericano, nacidas en el primer semestre de 1997 – unas chiquillas, vamos-, se hacen sentir en La Coruña, Galicia.

Tunapuy es un nombre con música. Tu-na-puuuy. Voz guaraúna que viene a decir “lugar de río, agua de remanso, sitio de manantial”. El sonido del agua. En ese poblado del oriente venezolano nació hace 21 años y unos cuantos días, Gabriela García. Una morena clara, espigada y de expresión tímida. La muda, le dicen, dialoga con las redes. Y en Agua Larga, otra vez el agua, en el llano barinés, vio la luz un 25 de enero Lourdes Moreno, pequeña, fuerte, de sonrisa rápida. Kikita le decía el padre y, al crecer, kika se quedó, apodo de una diez de sutilezas. Y formando un triángulo geográfico alargado, en el noroccidente, en el Maracaibo soporífero, con un lago muy grande para ser lago, insiste el agua, inundado de petróleo, abrió los ojos un poco después, el 12 de junio, la bala Michelle Romero. Las tres se alínean en el ataque del Real Club Deportivo La Coruña femenino, subcampeón del grupo 1 de la segunda división española y flamante campeón de la primera edición de la Copa Galicia. El balón como punto de comunión.

Ahí, en la imagen del twitter del equipo, están las tres celebrando la Copa Galicia: Kika en muletas, al centro (se lesionó en las instancias finales del campeonato), con la sonrisa marca de la casa; y en el extremo superior derecho, Gaby, adusta, y Michelle que se le apoya y ríe, también, de buena gana. La primera, que arma el juego y se define como explosiva, hizo 19 goles (entre liga y copa), la otra, la revientaredes 28, y la maracucha, que llegó al equipo hace apenas unos meses, metió 14, entre el equipo B y el A, donde ya corre la banda como la bala que es: 61 pepinazos, 61 redobles. Surgieron en las exitosas selecciones inferiores de Venezuela y ahora comparten la vida, y la casa –viven juntas por los lados de Riazor, muy cerca del estadio– en la simpática ciudad coruñesa. Con el balón le alegran los días a la gente. Como si fuera música

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