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Contrato de Neymar con PSG EQUIVALE AL SALARIO DE 1693 FUTBOLISTAS MUJERES

Tres mujeres periodistas, corresponsales independientes, lideran el  proyecto Un juego de chicas /A girls’ game financiado por el European Journalism Centre  (EJC) que documenta la desigualdad de género en el balompie femenino.

Javier Conde @jconde64/@futbolella.com

(Las imágenes de este trabajo son cortesía de Claudia Jardim/A girls’ game

 

Caselli, Maturi, Jardim: pudieran identificar al trío atacante de un club de fútbol.

Aunque aman el deporte Rey, Irene Caselli, Mariangela Maturi, ambas italianas, y Claudia Jardim, brasileña,  formaron equipo para desarrollar una investigación periodística sobre los estereotipos, la discriminación y el sexismo: quizás los rivales más duros con los que chocan las mujeres futbolistas. Un gol de otras dimensiones.

La web www.agirlsgame.net, donde se presentan sus hallazgos, con textos precisos y sentidos e imágenes hermosas, se abre con una pregunta:

¿Es el fútbol también un juego de mujeres? No es casual, nada casual.

“Lo que nos interesa es hablar de la desigualdad de género a través del fútbol”, dice Irene Caselli, desde Bélgica. La última década, me cuenta, ha trabajado en América Latina: Chile, Ecuador, Venezuela en los días finales de Chávez, Argentina. Su firma acompaña trabajos en NYTimes, The Guardian, Washington Post…como decir la premier league.

Como ella, Maturi y Jardim, son corresponsales independientes, con amplio recorrido en los campos de la cobertura política, los derechos humanos, los asuntos medioambientales.

Las tres viajaron a Brasil, a Gambia (en el África occidental) y a Dinamarca para captar la realidad del fútbol femenino in situ. También una breve parada en Florida, Estados Unidos. “Todo el mundo habla del fútbol brasileño, pero para las mujeres está lleno de dificultades: hay prohibiciones para jugarlo a ciertos niveles y una falta de recursos muy grande”, sigue Caselli.

Cuentan la historia de Laura Pigatin, de 14 años, y de Marta Vieira da Silva, Marta con mayúsculas, que a pesar de sus éxitos y reconocimientos sigue luchando para no ser conocida  simplemente como la Pelé con faldas. A la crack brasileña la buscaron en Florida, donde juega en el Orlando Pride. Untestimonio invalorable:  “Ella no es normal”, es lo que oía la 10 brasileña mientras crecía y jugaba en medio de un montón de chicos.

A Marta, la gran jugadora brasileña, le decían “ella no es normal” mientras crecía rodeada de chicos. (Cortesía Claudia Jardim/A girls’ game)

De Brasil a Gambia, esa franja de país rodeado de Senegal por tres cuartas partes. La patria de Fatim Jawara, la portera de la selección sub17 en el mundial de la categoría de 2012 y del club local Red Scorpions, que murió ahogada en el Mediterráneo tratando de llegar a Europa. Tenía 19 años. “Lo que queríamos, en principio, era contar su historia”, confía Caselli. Sufría en un ambiente hostil a la mujer.

Los financistas del proyecto, cuyos recursos a su vez provienen de la fundación de Bill y Melinda Gates, pidieron ampliar el ámbito de la investigación, y entraron entonces otras historias. Como la de Aminata Camara, que tuvo que enfrentar a su padre que la quería casar con solo 15 años, para poder jugar al fútbol. Ahora es la capitana de la selección gambiana Sub17.

El fútbol de chicas crece en este pequeño país a pesar de enfrentar barreras culturarles que son como muros impenetrables.

“La mutilación genital femenina y el casamiento infantil son todavía prácticas comunes –señala la investigación periodística- a pesar de haber sido prohibidas en 2015 y 2016. Unicef, la agencia de las Naciones Unidas para la Infancia, dice que tres de cada cuatro niñas son víctimas de mutilación genital y que a una de cada tres mujeres la casan antes de los 18 años, mientras que una de cada diez la casan a los 15 años”.

Y, por último, Dinarmarca: otro mundo, un país con avances sociales notorios. Las movía la historia de Nadia Nadim, que escapó con su madre y hermanas de Afganistán y descubrió el fútbol en un centro de demandantes de asilo en ese país europeo. “Su historia es increíble, un caso de integración de contextos diferentes”, interviene Caselli.

Nadia Nadim, descubrió su pasión mientras demandaba asilo. (Cortesía Claudia Jardim/agirlsgame.net)

Pero igual de interesante que esa aventura vital de  Nadim, jugadora actual del Manchester City, es lo otro que halló el equipo periodístico en el paraíso danés.

“Con muchas personas con las que hablamos en Dinamarca nos dijeron que el fútbol sigue siendo un club para hombres”, enuncia Caselli: tanto que el año pasado la selección femenina hizo una huelga para renegociar mejores condiciones en su contrato.

Y es Dinamarca, donde hay tanta igualdad entre hombres y mujeres. Al final las futbolistas se salieron con la suya y aumentaron la protección de salud y mejores asignaciones mensuales en un contrato de 4 años de duración. Un poco antes, Noruega había dado el ejemplo al establecer igualdad de condiciones entre las selecciones masculinas y femeninas.

¿Cómo será en América Latina? ¿En qué condiciones disputaron la Copa América Femenina  de Chile las 10 selecciones que participaron?

La investigación aporta algunos datos más que reveladores de la desigualdad:

Una encuesta de Sporting Intelligence de 2017 detalla que el contrato firmado por Neymar con el Paris Saint-Germain por 36,8 millones de euros (45,32 millones de dólares) equivale al sueldo de las 1693 futbolistas mujeres de las 7 principales ligas de fútbol femenino del mundo (Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, Australia y México).

Y otro:

Solo 4% del contenido de los medios deportivos está dedicado al deporte femenino y solo 12% de las noticias deportivas son presentadas por mujeres.

La idea del proyecto, por la cual reciben el financiamiento, que alcanzó la suma de 20.000 euros, es apoyar equipos periodistícos der cualquier nacionalidad que contribuyan a la difusión de información sobre países del mundo del subdesarrollo en el espacio europeo. En la página web de agirlsgame.net se detalla donde se ha replicado la investigación. Entre otros, la televisión nacional italiana, la BBC, la radio suiza, un par de medios en África…

Caselli añade: “queremos que salga como un documental de media hora y estamos aún negociando con varios medios para ver quien lo va comprar”.

La pregunta es cómo se mide el efecto de esta investigación y su difusión. Caselli da cifras, por ejemplo 300 mil clips en la emisión de la BBC. “La cosa importante para mi sería  que tuviera un efecto más allá del mundo de los medios, que  este material por ejemplo llegue a las escuelas en el Reino Unido y en Dinamarca” . Pero, admite, no tiene una respuesta definitiva a la pregunta.

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