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LO DE COLÓN “es un milagro” en el fútbol femenino uruguayo

Héctor Chaine, presidente de este club tetracampeón, asegura que compiten con las uñas contra “los grandes” de la liga uruguaya de mujeres.

Treinta años no son nada, parodiando la canción, y lo son todo. Héctor Chaine, que nació en 1944, lleva ese tiempo en la presidencia de Colon F.C., un modesto equipo con una historia que supera el siglo de existencia. “De niño iba de la mano de mi padre a ver los juegos”, recuerda. Club de fútbol y de baloncesto, empezó hace más de una década con la división femenina “con unas muchachitas que fueron creciendo y se hicieron campeonas”. De su cantera salieron Yamila Badell y Pamela González, que juegan, respectivamente, en CD Tacón y Málaga, líderes de los grupos 5 y 4 de la segunda división española.

Aunque Chaine siente que van por “buen camino”, admite una mala suerte que, al menos en 2017, los visitó: perdieron el ascenso a segunda en el masculino y el torneo femenino con Peñarol en la definición por penales. “Estuvimos cerquita pero al final fallamos”, se lamenta. En baloncesto, que Chaine jugó hasta la categoría juvenil, se mantienen en la Serie B, que conlleva la transmisión televisiva de los juegos.  “Estamos enfocados en mejorar la infraestrutura del club”, cuenta en referencia al Gimnasio ubicado en el Brazo Oriental –a escasos minutos del centro de la capital uruguaya– y  el estadio Parque Doctor Carlos Suero, en el Barrio Casavalle, un recinto humilde en el que pueden alojar 1500 personas.

Idanis Mendoza, hoy en Alianza Petrolera de Colombia, reforzó al club verdirojo en la temporada 2017 (Cortesía AUF).

Echando mano de la Ley de Mecenazgo Deportivo, que permite a empresas dirigir 81% de su impuesto sobre la renta a proyectos sociales,  y de presupuestos participativos con la cooperación de la Intendencia de Montevideo, Colón obtuvo recursos, y busca más, para dotar a sus equipos de los ambientes físicos adecuados. Además el club proyecta crear una sociedad anómima que regente los deportes sin afectar la viabilidad económica de la institución. “Ya ocurrió que algún dirigente dejó endeudado al club”, confía Chaine.

Colón invierte entre 50 y 60 mil dólares al año en sus equipos masculino y femenino de fútbol. Una suma que cada vez es más difícil de reunir: en el de mujeres escasea el patrocinio, es inexistente la transmisión radial y televisiva (la misma final contra Peñarol se hizo en una cancha sin tribunas, de noche: “espantoso”, califica Chaine) y el club asume los costos de entrenadores  y los viáticos de las jugadores y, en algunos casos, alojamiento, comida y  ayuda monetaria. “Lo de Colón es un milagro”, comenta este hombre que tiene la impresión “de haberlo dado todo” por el fútbol femenino y  que revela que buscan alianzas (Defensor Sporting, por ejemplo, que carece de balompié de mujeres) para sobrevivir.

Este 2018, por primera vez en cuatro años, se quedará fuera de la Libertadores –que da 10 mil dólares solo por competir en la primera ronda–y enfrentará a los clubes tradicionales uruguayos reforzados que quieren acabar con la hegemonía de Colón. “Se llevan nuestras chicas y no hay compensación”, dice. Y otras, como las  destacadas venezolanas Oriana Altuve e Idanis Mendoza , fueron tentadas por la atractiva liga colombiana. “Pero hay que jugar, no queda otra”, remata Chaine.

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